REVISTA DE PSICOLOGIA -GEPU-
ISSN 2145-6569
IBSN 2145-6569-0-7

   
 
  Tiempos Críticos, Subjetividad y Transformación Social

Tiempos Críticos, Subjetividad y Transformación Social
  
 
 
  
 
 

Silvia Sierra-Angulo

  

 

Fundación Universitaria Konrad Lorenz / Colombia  


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Silvia Sierra-Angulo
. Psicóloga, egresada de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, y escritora.  Enfoque en las áreas socio-cultural, clínica y la enseñanza. Dedicado a todos los humanos luchadores por una nueva realidad. Correo electronico: silvia.sierraa@gmail.com. 


Recibido:
 2 de Marzo de 2015
Aprobado: 16 de Junio de 2015

Referencia Recomendada:  Sierra-Angulo, S. (2015). Tiempos críticos, subjetividad y transformación social. Revista de Psicología GEPU, 6 (1), 144-165. 

Resumen: Las crisis no son ajenas a la existencia de cualquier individuo y/o colectivo. En este texto, por medio de cuatro casos que viven en países iberoamericanos, se comprenderá el fenómeno de la crisis, fase de un proceso de cambio, en medio de la posmodernidad o modernidad líquida; período donde la inseguridad personal y social, la incertidumbre y el individualismo son factores comunes. Igualmente, se hace referencia a las temáticas de la subjetividad individual y social, la intersubjetividad y la transformación social, como aspectos que resaltan la capacidad de acción del sujeto humano para hacer frente a momentos críticos.    

Palabras Claves: Psicoanálisis, Seguridad Democrática, Posconflicto, Ideología, Superyó.
 

Carmen Palencia[ ], habitante del Urabá antioqueño, ha sido una de las víctimas del conflicto interno colombiano. Todo comenzó cuando su esposo, un ganadero y comerciante, fue asesinado por los paramilitares en el municipio donde ellos vivían (Valencia), en 1989. La amenaza de estos actores también se extendió a ella y sus hijos; tuvo que salir con lo que tenía. Trató de volver. Fue en vano. Carmen tomó la decisión de irse a Urabá (con presencia paramilitar), donde compró una parcela para trabajar en ella y poder mantener a sus hijos. Pero los problemas no pararon. En 1995 ella sufrió un atentado paramilitar: cinco tiros que la llevaron a un estado de coma por 3 meses. ¿La causa? Su alianza con movimientos civiles y de desmovilizados de fuerte oposición contra las acciones de los frentes paramilitares.

 

Turbo fue el nuevo destino de ella y sus hijos. Allí se trasladaron a la vereda denominada California, en el predio La Niña. No fue la solución: de nuevo fue atacada junto con 42 familias más para que salieran de la zona. Pero Carmen se mantuvo con otras 23 familias. Como costo de sus decisiones, tuvieron que pagar 580 millones de pesos a un empresario ganadero, a su mamá y al dueño de ese momento del bloque bananero (paramilitares), Raúl Hazbún, para tener el derecho de quedarse en sus predios con sus títulos, debido a que esas tierras eran propiedad de la familia Hazbún. La desgracia no abandonó a Carmen. Raúl Hazbún fue atrapado y enjuiciado. Las autoridades le extinguieron sus dominios para pasar a ser zonas baldías de la Nación. Los 580 millones no significaron nada, pero la lucha de Carmen no paró. Ella, en ese momento, presidente de la Junta de Acción Comunal, con sus vecinos, pusieron una demanda ante la Fiscalía de Turbo. Aún esperan, a pesar que a Carmen le restituyeron su tierra.


Por otro lado, el sociólogo Miguel Ángel Beltrán está exiliado en la actualidad por acusaciones de la Procuraduría de relaciones entre él y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. En entrevista dada al periódico El Heraldo [ ], Miguel comenta que su historia comienza cuando estudiaba un doctorado en México. Un día del año 2009, fue capturado por las autoridades mexicanas, y deportado a Colombia debido a la investigación dirigida por la Fiscalía y la Procuraduría colombianas, en la cual hallaron presuntas comunicaciones de Miguel con el comandante muerto de las FARC, alias Rafael Reyes. Además, se le acusó de ser alias “Jaime Cienfuegos”, miembro de dicha guerrilla, en donde supuestamente cometió los delitos de concierto para delinquir y rebelión. Fue encerrado en la cárcel El Modelo casi por 3 años.


Miguel describe la época de la cárcel como muy dura. Al salir de la prisión, tuvo que tomar la decisión de salir del país, ante las amenazas de muerte. Exiliado en Argentina y sin saber su situación futura. Otro rostro, esta vez desde España, país que en la actualidad presenta problemáticas económicas y sociales, es el de Mayte Verduras [ ], valenciana que sobrevive con su familia con la ayuda del Estado para cubrir las necesidades de su hija mayor, quien tiene Síndrome de Down y deficiencias de visión. Mayte, desde muy joven, ha tenido que trabajar, ante la escasez de medios en su hogar. Quiso ser mecánica, pero no la dejaron por ser trabajo de hombres. A los 14 comenzó cosiendo y luego siguió con la recolección de frutas, el despachamiento en un almacén y el servicio de aseo. En la actualidad, con casi 50 años, tiene dos trabajos: uno de medio tiempo en una empresa de limpieza, donde no le han pagado desde octubre, y el otro cuidando de su hija mayor, Sara. Mayte sobrevive con sus dos hijos (sin apoyo de un compañero afectivo), en una realidad donde el Gobierno cada vez recorta los servicios sociales y disminuye el valor de la Ley de Dependencia, concerniente a los cuidadores de personas en condiciones especiales.


Elena Lanza [ ], española, es otra cara distinta a lo hasta ahora escrito. Es sobreviviente de un cáncer de mama. Un día del 2004, ella se hizo la auto-revisión de sus senos y se sintió un bulto en uno de ellos. El diagnóstico fue un tumor maligno. Le extirparon parte de la mama, pero sobrellevó un linfedema leve (o ganglios linfáticos afectados). Ahora se cuida más en su alimentación y hace ejercicio, ante la sorpresa de haber tenido cáncer porque Elena creía que llevaba una vida sana.


Estos cuatro casos, en diferentes contextos, son reflejos de tantas situaciones que, en todo el mundo, se viven cuando factores externos o internos producen repentinos cambios, llegando al punto de que las personas recomiencen sus existencias. Ante esto, vale preguntarse: ¿Cómo reconstruir la existencia luego de esas variaciones repentinas? ¿Las crisis son necesarias? ¿Cómo definirse ahora? ¿Cómo serán las personas en el nuevo contexto?... Estas y otras cuestiones se responderán a lo largo del texto, cuyo contexto es la realidad de finales de la primera década e inicios de la segunda del siglo XXI, inmersa en la crisis.


En Terrenos de la Subjetividad


Carmen, Miguel, Mayte y Elena: cuatro casos de la realidad actual. Nombres comunes de la lengua castellana que pueden que no digan mucho, pero que al inicio define a cuatro personas, individuos o sujetos. La subjetividad es un concepto que las ciencias sociales (la psicología y las ciencias antroposociales en general) han comenzado a indagar ante el interés del psicoanálisis de estudiar y teorizar el mundo interno del individuo. La subjetividad se define como un sistema complejo y cambiante de sentidos subjetivos formados en la cultura, diferente a otros componentes de lo social, lo ecológico, lo biológico, etc., con los cuales se relaciona, se desarrolla el humano. Existe la subjetividad individual y social, en continua retroalimentación (González, 2000). Por ejemplo, Elena es el único caso en el que su entorno no le produjo su situación crítica, sino que fue el cambio en su cuerpo la que la llevó a una crisis. Pero, con su propia fortaleza y las relaciones que hizo con otras mujeres en su misma condición, y un vínculo amoroso, desarrolló otras habilidades personales y significados de su enfermedad que le permitieron seguir con su lucha (hasta la actualidad).


El sujeto es un ser activo, que tiene la capacidad de decidir, de actuar para sí y para otros. No es alguien pasivo que espera siempre en una posición a que el espíritu santo lo ilumine y lo mueva. El sujeto es propietario de su ser o forma en que se organiza su subjetividad (González, 2007; citado por Sierra-Angulo, 2012), distinta a la de otro sujeto. Miguel es consciente de sus habilidades y de su saber. Sin desconocer la condición de extranjero y exiliado en Argentina, ha logrado dictar conferencias e investigar acerca de los aportes latinoamericanos a la sociología histórica, al igual de saber los motivos que tiene un sector en Colombia para alzarse en armas. Asimismo, Carmen se mantiene como lideresa de su comunidad para la restitución de tierras. Y ellos son conscientes que las circunstancias pueden virar de nuevo en su contra, como lo sabe Mayte si desaparecen los centros donde mantienen a personas especiales (mientras ella trabaja), en una España crítica. 


La historia de la humanidad sufre cambios. De igual modo, un individuo no es el mismo hace unos meses a lo que es ahora. La forma de escribir un texto, la manera de relacionarse con otra persona (más cercana o más distante), la manera de peinarse, son cambios en el estar, en el actuar, en el presente. Subjetividad personal. Se añade a su vez, como refiere González (2000), la subjetividad social produce nuevos sentidos y  es  en donde cada sujeto desarrolla su existencia. Carmen habita en Urabá, región entre el Chocó y Antioquia donde confluyen varias etnias, el cultivo de bananos y la cercanía al mar. Esa diversidad de paisajes y de gente permite el desarrollo de varias labores que mantienen la región. Dichas características han permitido que Carmen logre la unión de muchas voces a su lucha, voces de aquellos que buscan mejores condiciones. Una lucha existente por los ideales de ella acerca de tener lo que es de cada quien, en respeto mutuo. 


“(…) la subjetividad exige entrar en las formas más complejas de expresión del sujeto” (González, 2000, p. 28). Las acciones de un sujeto impactan su entorno, hacen que reaccionen otras personas y ellas a su vez producen cambios en el primer sujeto, por medio de la evaluación reflexiva de la cadena desencadenada por él. Cadena de creación y recreación de patrones en espiral que llevan a avances o retrocesos de procesos. No es fácil vivir en contextos de violencia, incertidumbre o desajuste social y/o económico, como les ocurre a los cuatro protagonistas de los casos. A ellos les ha tocado reaccionar para mantener su calidad de sujetos y los entornos responden a sus manifestaciones, con más exigencias o claridades sobre su actual vida.


Bauman (2002), al referenciar a Ulrich Beck (1992) en relación a la asociación de la palabra individuo y la constante modernización de los tiempos, manifiesta que la individualización consiste en la identidad de una persona, no como algo dado (como lo era en épocas medievales), sino como una tarea, lo cual implica responsabilidades, decisiones autónomas y la aceptación de consecuencias por los actos. Este planteamiento fundamenta la concepción del humano como ser activo y enmarca el uso de términos como individualización y subjetividad con la modernidad, época de avance tecnológico y búsqueda de satisfacción de necesidades personales en el amplio mercado global. No obstante, las personas no están desligadas unas de las otras. Si Carmen no tuviera el apoyo de su comunidad, tal vez sus acciones y su rol de lideresa no tendrían efecto. O, si Elena no hubiera contado con la presencia de otras mujeres que pasaron por su misma situación y el pronto tratamiento médico, la situación ahora podría ser diferente. Los casos de Miguel y Mayte son diferentes, debido a la exclusión que enfrentan. Cuentan con sus familias y sus amistades, pero dependen de factores mayores y de sus países, para que sus vidas viren en mejoría o…


Procesos de construcción y reconstrucción de sentidos, de estructuras culturales y de las vivencias de agrupaciones desde la concepción del sí mismo, del sujeto y del grupo: Es lo que Vera (2010) concibe como intersubjetividad, concepto que no busca desligarse de las visiones psicológicas y sociológicas, sino vincularlas para la comprensión de los fenómenos sociales y la interacción sujeto-sociedad. A Miguel le ha tocado construir nuevos sentidos desde que fue encarcelado y obligado a salir de Colombia para no ser asesinado. Sentidos como: persistir en su formación académica para aportar a su nación, a pesar de la dificultad que tienen muchos académicos que estudian el conflicto armado; y aceptar su condición de exiliado, lo cual implica alejarse por un tiempo de lo habitual para él.


Castoriadis (2000) hace una claridad acerca de la intersubjetividad: no debe asumirse como definición de sociedad, puesto que no se reduce a ella. La sociedad es la representación y la incorporación realizadas por los individuos hablantes, actuantes, “de  su institución y sus significaciones imaginarias” (Castoriadis, 2000, p. 46). Por ejemplo, Colombia y España, países de los casos de este texto, tienen instituciones con funciones variadas, velando por el control y los cambios pertinentes para el mantenimiento de los Estados.


Somos seres sociales. Hasta la persona que se halla encerrada en su casa necesita de herramientas y elementos construidos por otros, con el fin de desarrollar actividades dentro de su hogar; puede llegar a espiar a sus vecinos para romper la monotonía, lo cual le sirve para enterarse de formas de vestir, de expresión, de actuar. O puede decidir ver la televisión, leer literatura. También los yoguis, quienes establecen contacto con otros para dar a conocer sus saberes desarrollados individualmente.  “Todas las sociedades son fábricas de significados. Son más que eso en realidad: nada menos que los semilleros de la vida con sentido” (Bauman, 2001, p. 12, cursiva del autor). Elena y Mayte nacieron en una España que pasaba de la dictadura a la democracia. Vivieron una época de encuentro con otros ritmos musicales, otras vestimentas, otras formas de ver la existencia, inmersas en vivir el momento, el ya. Además, vieron como su país se empezaba a consolidar como una potencia económica con la expansión de corporaciones a otros lugares del mundo. Ellas se unieron a todos esos cambios que favorecían a la sociedad española, entrando en un contagio por las buenas condiciones en todas sus necesidades. Sin embargo, sus sentidos han variado: ese tiempo de bienestar se ha venido esfumando, tangible en el caso de Mayte, no evidente en el de Elena, quien cuenta con su empresa de traducción, pero que está alerta, sea por su salud, sea por las condiciones externas. Cada día viven y narran la historia de sus días. 


En otras palabras, “(l)as vidas vividas y las vidas narradas están (…) estrechamente interrelacionadas y son interdependientes” (Bauman, 2001, p. 18). Los conflictos que enfrentan las personas cuando la realidad sufre cambios, dígase individuales o  externos (económicos, comunitarios, sociales, entre otros), negativos o positivos, les permite evaluar sus condiciones actuales, ver otras alternativas y potenciar habilidades para elegir la mejor. Este proceso puede conllevar tiempo considerable que desgasta a la persona ante un entorno exigente, como el tiempo que se vive hoy. Un desgaste generado ante el hecho de tener que construir, en lo posible, nuevos sentidos, nuevas instituciones, nuevas formas de ser. El humano es un ser que desarrolla su individualidad, dentro de una sociedad. 


La subjetividad se construye de modo continuo, siempre está abierta a nuevas posibilidades de ser y relacionarse con lo social. Cada uno no es el mismo hace unos años a hoy, y no se identifica con varios asuntos del ayer. Miguel, que a finales del siglo pasado investigaba en el Caguán (durante los diálogos de la presidencia de Andrés Pastrana), como académico interesado en el conflicto armado colombiano, en el presente sigue su formación en esta temática, pero alejado del contexto para comprenderla mejor. De seguro él no se imaginó que su vida daría ese giro.


La identificación -en vez de hablar de las identidades- es “una actividad interminable, siempre incompleta, inacabada y abierta en la cual participamos todos, por necesidad o por elección” (Bauman, 2001, p. 175). Esto se hace más evidente en el mundo globalizado moderno actual, con la persistente variedad de información viajando entre continentes. Mundo presente, donde las crisis crecen.


La subjetividad y la intersubjetividad hacen parte de las temáticas desarrolladas en el siglo pasado cuando se empezó a pensar en el sujeto humano y su relación con lo social. El sujeto: edificador con otros semejantes de instituciones que, a su vez, construyen y reconstruyen significaciones que modelan comportamientos. Un agente de cambio de su vida y de las de otros, que reaccionan, que se retroalimentan y llegan a conflictos que les cuestiona sobre los hechos.


Las preguntas formuladas antes de este punto son ejemplo de las miles que pueden llegar a producirse en estos momentos de conflicto, de tiempos críticos en que un proceso se desorganiza y, con él, las personas que la fomentan. Casi siempre, detrás de toda decisión hay un pare para la reflexión y/o la reformulación de uno o varios asuntos. 


Crisis: ¿Factor de Negación o Afirmación?


La circulación de vehículos no hacen valedero la señal de pare. Esta es una frase que anuncia la irrefrenable venida de la crisis y, con ellas, la inquietud de saber más de su naturaleza. En primer lugar, la crisis ha sido relacionada como una situación negativa que destruye lo hasta ahora consolidado, a su vez de impedir la consecución de nuevas metas. Pero el tiempo es un factor que permite evaluar el estado actual del sujeto o sociedad y, con ello, tomar decisiones.  Iberoamérica ha sido una región que, en su historia, ha sido golpeada por conflictos, revoluciones y movimientos que la mantienen en un estado de continua lucha por su desarrollo propio. Es la región de los cuatro casos mencionados.


Dubar (2011) manifiesta que la crisis, sin importar si es económica, personal, política, psíquica o mundial, se caracteriza por ser: una fase dentro de un proceso, la transición entre un antes y un después, de naturaleza temporal, y un obstáculo transitorio para el desarrollo de acciones y acuerdos. Tales características surgieron del mundo médico en relación al tratamiento de enfermedades crónicas cuyo pronóstico es reservado. La incertidumbre sobre el estado futuro del paciente es algo que permanece hasta que se recupera o fallece. 


La crisis hace parte del ciclo vital humano. Lo afronta el individuo y el colectivo. Es una fase que genera problema(s). Articula el pasado que se reconstruye, el futuro que se anticipa y el presente en estado activo (Dubar, 2011). Carmen tenía una vida sin tantos conflictos cuando estaba en Valencia, al lado de su esposo e hijos. A ella no se le habría pasado por su mente la posibilidad de que se presentarán cambios que la llevarán a comenzar de cero. Pero nadie está seguro de lo que acontecerá mañana. Actores del conflicto armado, en este caso paramilitares, aparecieron y, con ello, el comienzo de la huida a otro sitio para proteger la vida de sus hijos y la de ella, más la carga del dolor de no tener a su esposo, al padre de esos jóvenes que corrieron a su lado. Mucha fortaleza es lo que se destaca de Carmen en su proceso desde esa vez hasta los días actuales; su empeño en salir adelante, a pesar de los obstáculos que han existido o permanecen, como lo es la presencia de un ejército antirestitución (ella desconoce su origen), que está en contra de las acciones de ella y de otros que tienen como objetivo la restitución de tierras en Urabá y otros lugares del país. Para ello, Carmen lidera la organización Tierra y Vida.


Nadie busca el sufrimiento, pero llega cuando no se espera. La humanidad y sus diversas culturas han sido testigos de la búsqueda de seguridad por parte de los individuos, seguridad que arriesga ciertas libertades y los aleja de tres clases de sufrimiento: los originados en el interior del cuerpo, los que surgen del exterior y los desembocados de las relaciones con otros (Freud, 1973; citado por Bauman, 2001). Los cuatro casos estuvieron o están en estas circunstancias de perder seguridad en algún aspecto de su vida, que los lleva a pasar penas al tratar de liberarse de las coyunturas. Mayte, por ejemplo, ignora el mañana con su familia. Es entendible que sus pensamientos apunten a buscar maneras de sobrevivir en una España crítica. Su cuerpo (como se ve en la foto del reportaje) refleja la angustia de verse imposibilitada mas no rendida: sus ojos se ven cansados, las arrugas en su frente están muy marcadas y su sonrisa es forzada, posible al hecho que está al lado de su hija especial y posa para una fotografía. A esto, Bauman (2001) plantea que los nombres de los malestares de los tiempos posmodernos son la inadecuación y la impotencia, a las cuales se les añade la inseguridad. En la actualidad, no se sabe en quién confiar, qué decisión tomar para evitar peligros (y, si se toman, es afrontando riesgos), qué hacer para saldar los costos generados. Miguel, a pesar de que la Procuraduría tiene un proceso contra él, se trasladó a Argentina a seguir con su proceso formativo, en apoyo de la universidad a la que pertenece. Él no sabe que acontecerá a futuro cuando su proceso culmine: si se tendrá que devolver a Colombia, como se esperaría, o habrá la oportunidad de permanecer en Argentina.


No es fácil perder algo o todo en un momento. Las estabilidades en lo afectivo, lo emocional, lo social se fracturan. Motivos diferentes o renovados aparecen. El dilema está en actuar o quedarse quieto para superar la crisis. Muchos aceptan la primera opción: hacer algo para afrontar la nueva circunstancia, con sus contratiempos, con los miedos que surgen y la incertidumbre. Rebuscarse el sustento, como lo hacen miles de colombianos al exponerse en las calles vendiendo productos y/o alimentos, o como algunos españoles que tienen que echar agua a la leche para que les rinda.


La crisis es un suceso que tiene una duración más o menos larga, cuyo significado es dado por las personas que se involucran en ella, significado relacionado al pesar pérdidas con ganancias. La crisis es vista como hecho negativo en lo personal y/o lo social, y por eso nadie quiere caer en ella.


Por ejemplo, Thomas Malthus (1798; citado por Bauman, 2005), con su principio de la población, hizo manifiesto que con el tiempo la miseria (y los problemas que conlleva) tendría solución; en ese transcurso, se encontrarían modos aplicables para solucionar todas las necesidades insatisfechas y que la ciencia y la tecnología cortarían con la falla entre ser y deber, gracias al alzamiento de “las realidades humanas al nivel del potencial humano” (Bauman, 2005, p. 51). Esto es, el progreso sería un hecho al disponer de una gran masa de trabajadores y ejércitos que incrementen la riqueza y la potencia de las naciones, bajo condiciones de descarte de aquellos sujetos que tienen debilidades. Es la traducción de la felicidad humana, por el hecho que una población mejore a todo nivel y sea apta a la realidad. Los no aptos (visto en la historia del siglo XIX) migraban a otras naciones, en especial las del continente americano, por programas patrocinados en la Europa de esa época.


Esa tendencia de la gente que no ve posibilidades en donde viven para salir de los problemas, los lleva muchas veces a decidir irse a otros lugares que les provean mejores condiciones. En la década de los noventa, muchos colombianos salieron hacia España y Estados Unidos, algunos en la ilegalidad, atraídos por el desarrollo económico de esos países; el objetivo fue obtener capital para ellos y sus familias en Colombia. Tiempos prósperos: sí; durables: no. Ahora, varios de los que se fueron están retornando al país. Las crisis no diferencian. Llegan por la mezcla de factores y atrapan a las naciones.


Mayte es una voz que describe los cambios sufridos por su país, desde el 2008, comienzo de la crisis económica mundial, y otra más para España, en su historia de pérdidas, luchas y poderío nacional. Mayte es una voz que representa a varias en el mutismo, excluidos por la sociedad, sin acceso a oportunidades, a “‘(…) aquellos que caen fuera del sistema funcional, así sea en la India (…), o incluso en la actualidad en muchos distritos de Nueva York o de París’“(Brunkhorst, 2001; citado por Bauman, 2005, p. 60).


En un mundo globalizado, el Estado lava sus manos frente a la “lógica” de los mercados libres, una lógica que lleva hacia la fragilidad de lo social y el crecimiento del individualismo, las inseguridades, las vulnerabilidades, según manifiesta Bauman (2011).  Los intereses de crecimiento económico del Estado para que en su interior se incremente la riqueza, han incitado a negar las problemáticas que existen, que sufren sus habitantes (o súbditos como dice Bauman) frente a la valoración que tienen los mercados sobre la competencia con otros –individuos o naciones-, como modo de llevar a cabo la vida, cómodamente. Madres, como Mayte y Carmen; académicos, como Miguel; independientes, como Elena, quedan dentro de la “burbuja” de los mercados y el llamado de los estados para que afronten las crisis internas, que sean apoyos para el objetivo de los sujetos por vivir mejor.


La realidad global actual, como plantea Beck (1992; citado por Bauman, 2011), está en la espera de personas que sean capaces de encontrar soluciones biográficas a los contrasentidos del sistema. El individualismo y la consideración amplia a la acción de los mercados (el gobierno de Colombia está enfocada en aumentar tratados para el libre mercado, y el desempleo en países del norte crece), son posibles velos que no permitan  dar solución a crisis. Mayte y Miguel, ¿están envueltos en aquel velo? ¿Carmen logrará mejores condiciones para los que viven de la tierra en Colombia? Elena y su empresa, ¿no tendrán mayor inconveniente? Este último caso puede que sobreviva sobre la superficie del océano turbulento; entra en el modelo neoliberal de globalizar los productos y los servicios. Su empresa es de traducciones, la que le da seguridad y acceso a servicio de salud, por si de pronto recae en enfermedad. En cambio, Carmen sigue enfrentando, actualmente, las amenazas de aquéllos que no quieren promover la restitución de tierras para personas que las perdieron en el pasado, por intereses que no entran en esta discusión. Puede que el proceso de restitución de tierras, promovido en el gobierno de Santos, llegue algún día a su final, pero no será segura la vida de Carmen y sus colegas en la lucha hasta que las victimas obtengan su tierra. El mundo es de inseguridades. Miguel y Mayte tendrán que sacar habilidades que nunca sospecharon tener.


En este aparte se ha hablado de crisis y no se aleja de la actualidad, de tiempos críticos. Se busca comprender que nadie está exento de afrontar momentos en que la estabilidad se ve fracturada. El interior de las personas se afecta y su exterior también sufre las consecuencias, haya sido un asunto externo o interno el causante de la crisis. Es posible salir adelante, reconstruir la vida e impactar lo social. Transformar. Pero, es oportuno disertar más sobre el presente y, con ello, dar visiones de formas de mantener la subjetividad activa –así siga lloviendo en la ventana.

 

Mundo Actual: Realidad Fluida


La mayoría de los seres humanos se despiertan por el sonido que emite su celular, el ajuste del reloj biológico o la voz de alguien más (como la mamá o el papá). Alzar un brazo para descubrir la ubicación del objeto no deseado en las mañanas: es la primera acción que se lleva a cabo para poder callar el sonido producido y dispuesto para que suene en los días laborales. Después, levantarse y arreglarse de prisa para salir de la casa. Estar afuera para prender el motor del carro (o de la moto), montarse a un taxi, tomar el transporte público o ir en cicla, llevando en los oídos unos audífonos para no atender a los otros y cuidando de los objetos personales para que no sean robados. Pocas palabras son dirigidas a esas personas que van hacia sus destinos; pocas palabras algunas veces cargadas de insultos. Y qué hay que decir cuando las personas llegan a sus sitios de trabajo o estudio: muy pocos de sus compañeros son “cercanos” y los otros son vistos como los que ejecutan ciertas labores o son la competencia. Además, es una constante lucha por no perder el puesto o por mantener aquella persona que paga el semestre de la carrera universitaria, o por mirar otras ofertas laborales que brinden mayor seguridad o bienestar. No quedar sin ocupación, uno de los tantos objetivos en un mundo tecnologizado, posmoderno, en la segunda modernidad o modernidad fluida.


Zygmunt Bauman, sociólogo polaco, ha estudiado los cambios que se han presentado en el siglo XXI, en la posmodernidad o, como él manifiesta, la modernidad fluida. Es claro que ha traído avances en la ciencia y la tecnología, como lo son tratamientos con mejores resultados para la calidad de vida de personas enfermas (como Elena), la existencia de redes digitales para tener disposición de saberes nuevos (sobre infinidad de temas), establecer contacto con gente de otros lados (el caso de Miguel) y poder expresar algo aquí para que lo conozcan al otro lado del mundo. 


Sin embargo, hay otros aspectos que caracterizan los tiempos actuales, que permiten comprender las crisis en el mundo. Uno de ellos es la sensación de incertidumbre sobre el futuro, incluso del presente mismo. Esta situación se vislumbra en no poder controlar lo que está “al alcance” (como el manejo de Tierra y Vida para Carmen si atentan contra su integridad) y desconocer el cauce de las acciones que surgen de decisiones (como la elegida por Miguel). 


Esto genera un clima de vivir en un “miedo ambiente”, término usado por Marcus Doel y David Clarke, donde se mezcla la incertidumbre con la imprevisibilidad y la inestabilidad (Bauman, 2001).


Esas sensaciones ocurren en tiempos posteriores al fin de la Guerra Fría, donde dos bloques, con gran poder económico y militar, controlaban los designios de muchos países.  Ahora, están emergiendo nuevos sentimientos nacionalistas en países como los islámicos;  nuevos poderes en países antes no imaginados (entre ellos Brasil e India); y el énfasis de abrir los mercados para la libre circulación de bienes y servicios, en lo denominado neoliberalismo. 


Bauman (2001) menciona el advenimiento de la desigualdad, supuestamente eliminada para el mundo occidental y existente tan solo en sociedades en vías de desarrollo, ante la libertad de los capitales, la total desregulación de los mismos y el consecuente proceso de polarización entre sociedades y dentro de las sociedades. Pero, la idea imperante de los estados-nación, siguiendo con Bauman, es promocionar el mercado como el modo de enriquecerse, dejando a un lado las acciones que lleven a preservar una comunidad nacional con garantías de vida digna a nivel universal. 


Ahora, es la búsqueda individual por consumir, con toda libertad para hacerlo, lo cual promueve la exclusión de antiguos y nuevos pobres, quienes no hacen parte de la nueva humanidad. 


Mayte no hace parte de esa gran comunidad del consumo, porque lo que tiene es por el subsidio estatal para su hija, invertido, “alargado”, para el bienestar de su familia y ella – mes a mes, se supone. En otras palabras, “’la sociedad no salva’” (Drucker, 1989; citado por Bauman, 2002, p. 70), en alusión a que las problemáticas que tienen las personas son responsabilidad de ellas, por sus decisiones.


Cada sujeto es responsable por sí mismo, cada uno es libre, incluso en legitimar su  derecho a servicios básicos como salud, educación y vivienda. Se logra, pero con capital obtenido trabajando para consumir bienes y servicios, seguro de su bienestar. En otras palabras: el individualismo actual, que se viene asimilando poco a poco en Colombia y  Latinoamérica como idea de lo moderno, en tierras con esbozos aún de lo tradicional y  deseosas de adherirse a la última tecnología – se escuchan voces como “quiero un iPad”, “algún día me compraré esa chaqueta exhibida allí”, “busco obtener ese carro, el que tiene mi vecino”. Mezcla de tradición con posmodernidad: culturas hibridas, en términos de García Canclini [ ].


La adicción de los actuales tiempos es comprar, más todo lo que implica: tocar, oler, observar, gustar, recordar, compartir un momento con otro y tratar de replicar estilos de vida con el visto bueno general, que implique la seguridad y la tranquilidad consecuentes. Comprar con habilidad, no solo por la necesidad puntual, sino por el deseo de hacerlo (Bauman, 2002). Pero, con las cifras de desempleo que se leen, se escuchan, se ven en casos cercanos, el mantenimiento del placer de consumir se ve en riesgo. 


Los llamados que hace el mercado para que la gente compre como ideal de felicidad son constates, a la vez que dicha búsqueda de la satisfacción empieza a desgastar a las personas. La inseguridad de Miguel sobre el futuro puede verse más cercana si se le corta la oportunidad de seguirse formando en Argentina por vicisitudes económicas del lado colombiano y/o del argentino (su beca puede verse afectada). En cambio, Mayte y Carmen quieren sobrevivir y que las circunstancias mejoren. Elena no quiere caer de nuevo en enfermedad.


Bauman (2001) manifiesta que pocas personas pueden estar seguras de que sus días siempre serán prósperos. Aunque no hay nada que garantice el empleo, la posición (social), la utilidad de la facultad en algo, la dignidad propia. Pueden irse en un instante, sin aviso. Entra la crisis, véase individual, compréndase social. Sobrevienen los tiempos críticos de desempleo, vulnerabilidad al no tener acceso a uno o varios servicios y de desbalance psicológico, afectivo, en el vínculo con el otro.


El psiquiatra francés Jean Furtos, en una entrevista concedida [ ], hace un llamado a las sociedades sobre las dificultades actuales para relacionarse con otros, debido a la fuerte apuesta que hacen por el individualismo. Esto ha conllevado la inseguridad, el tener miedo por lo que puedan hacer los demás o paranoia social, el crecimiento de conductas adictivas por consumir para el placer inmediato y el olvido del “gran tiempo”, es decir, la unidad con un pasado y  con un futuro (freno de comunicación intergeneracional, lo cual afecta a adolescentes y jóvenes). Además, según Furtos, a nivel individual las personas empiezan a presentar síndrome de autoexclusión o el hecho de sentirse ajenas de sí mismas, visto en la disminución o sobreexcitación de las emociones, inhibición de la inteligencia y el rompimiento de vínculos sociales y con la realidad por el aislamiento, la dejadez personal, la inactividad.  


Los cuatro casos, según lo manifiesto, no expresan alguna de estas características, posible a que nacieron en épocas anteriores a los de los actuales jóvenes y adolescentes (finales de los ochentas, principios de los noventas), a que han vivido en una cultura vigilante de las tradiciones, del vivir en común. No es tan distante el tiempo entre unos y otros (más o menos diez años) en cantidad; no obstante, los cambios han sido rápidos, como la transformación constante de los sistemas operativos computacionales, por ejemplo. 


No hay que generalizar los síntomas manifestados por el doctor Furtos para el común de la gente en el mundo presente. Hay que ver como desde el 2008 se han organizado grupos que no aprueban las vulnerabilidades surgidas desde la crisis económica de ese año. Los indignados: Es el nombre que han empleado esas colectividades para luchar por mejores condiciones de vida, y por expresar los cambios en el estilo de vida (enfocado en sobrevivir), sea con manifestaciones, representaciones artísticas o el desarrollo de alternativas de apoyo conjunto para afrontar las dificultades en sus subjetividades. No son pocos, son muchos ante estas circunstancias que quieren transformar.


El sujeto humano es social y lo que haga uno, afecta al otro. Las decisiones que toman los que están involucrados en el mundo del mercado y su influencia en los estados-nación, impactan a la ciudadanía anónima que se levanta cada día para desarrollar su vida. La postura de que lo qué le pasa a cada persona es por “su responsabilidad”, tapa la parte social del ser humano como un apoyo para potencializar las habilidades personales y, por lo tanto, “(…) el bienestar de mi hermano depende de lo que yo haga o deje de hacer” (Levinas, s.d.; citado por Bauman, 2001, p. 88, cursivas del autor). Se ha olvidado este aspecto en tiempos actuales. Por ejemplo, si Carmen no hubiera tomado la decisión de irse con sus hijos de Valencia, al pensar en la vida de ellos, es posible que hoy no se conociera su historia; y el apoyo de ella a otros que luchan por el derecho a sus tierras, no tendría los mismos resultados sin su proactividad.


Búsqueda de crecimiento propio que aumenta más las tasas de desigualdad. Muy pocos, es decir, aquellos que conforman el 5% de los más ricos en el mundo, como lo plantea Milanović,  reciben un tercio del ingreso global total (Bauman, 2011).  A esto, Bauman (2011) añade que cada vez crece la diferencia entre pobres y ricos y, por lo cual, los niveles de consumo varían; a pesar que el desarrollo económico de países en vía de desarrollo ha venido mejorando últimamente, la desigualdad sigue ascendiendo. Hechos que dan cuenta de la realidad, representada en la voz de Mayte y otras más anónimas que no comprenden la situación. Solo la viven. Cada vez más países se ven inmersos, como los europeos, quienes pensaban que hace centurias se habían librado de la desigualdad social.


Los pobres caminan aguantando su situación penosa de forma individual, incluso las miserias, los fracasos, los logros. Entre ellos pueden gustarse, envidiarse, apartarse, mientras son privados en lo material, lo afectivo (con gente de mejores condiciones de vida), lo social. Indignos, por parte de las autoridades, de tener los derechos de los que si hacen parte del sistema, los “normales”. Pobre, excluido, sin reconocimiento (Bauman, 2011). Algunas veces son vistos como amenazas para el bienestar común de las sociedades o de los mercados, por el hecho de estar fuera del sistema, “superfluos (…), un brote canceroso que corroe los tejidos sanos de la sociedad” (Czarnowski, 1956; citado por Bauman, 2005, p. 59). Los pobres buscan maneras de estar en la “normalidad”, ante el sufrimiento por las difíciles condiciones en las que viven y, a las cuales, llegaron por haber nacido en ellas, pérdida de estatus social o desplazamiento de su lugar de origen para refugiarse en otro espacio, dentro de una misma nación o en otro país. La necesidad frustra. Hay personas en miseria, en exclusión, que reaccionan con fuerza, llevándolos a cometer criminalidades. Por ellos, se hacen generalizaciones sobre el comportamiento de los pobres, además de sustentar parte de la inseguridad de estos días. Como ejemplo está la xenofobia en Europa (y hasta en Estados Unidos) hacia personas de culturas diferentes a las de ese continente.


El miedo reaparece, esta vez, por la existencia del extraño, de ese otro desconocido con intenciones no tan favorables para el bienestar general. Miedo que alimenta la paranoia de ser perseguido con el fin de ocasionar el perjuicio en uno (Bauman, 2002), y socavar cualquier vestigio de confianza en el otro. Esto puede justificar las votaciones de las personas por políticos que den garantía, en sus gobiernos, de buscar la seguridad local o nacional, según sea el caso, dando combate a aquellos que la amenazan constantemente. En Colombia, en España, en Estados Unidos, etc., se ha promovido tal situación.


Sensación de desprotección y avanzado progreso de las tecnologías que llevan a otro inconveniente: el desempleo, traducido en vulnerabilidad, pobreza. La vida de aquellas personas (incluido los jóvenes que entran al mercado), se vuelve insegura y se ve con nostalgia aquel pasado en que uno tenía empleo en una empresa hasta la vejez; no se comprende que, por más habilidades que se aprenden y experiencias que se adquieren, no se consiga o se mantenga un empleo. No dura, está bajo la lógica de la “flexibilidad”: contratos fijos o renovables por ciertos periodos. Continua precarización de las condiciones  económicas y sociales, donde objetos y sujetos incluso, son para usar y tirar (Bauman, 2002).


La realidad se pinta muy caótica, oscura y sin mejoría. Pero no todo se pierde. Una gran característica que tienen las personas es que son seres activos, cuestionadores y que, al ver que el color de la situación no se aclara, incentivan movimientos para exigir el cambio, así éste no llegue pronto. Se enfrentan a la incertidumbre, la desigualdad y la pobreza, la exclusión, el individualismo, el consumismo, problemas psicológicos y de relacionamiento con los demás, la desconfianza y el miedo al ahora y al extraño. Puede que este desafío al ahora no se dé en gran parte de la población, pero los que se movilizan alertan a los demás de qué algo pasa. Más que volver a un pasado donde cada quien trabaje en un mismo sitio toda la vida y se garantice el mínimo derecho a poder tener servicio de salud, sin necesidad de pagar por disfrutar de él, es aprender de lo vivido, tejer redes y elegir opciones que no perjudiquen la subjetividad individual, la subjetividad social, la cultura.


Caminar hacia la Transformación


Los indignados, Carmen, Elena, Mayte y Miguel: voces en el camino de los tiempos fluidos y críticos. Además de Estados Unidos, España, Chile y Colombia (estas dos últimas naciones con sus movimientos estudiantiles), Brasil, en junio del 2013, se unió al grupo de inconformes por las decisiones gubernamentales que afectan el bolsillo de miles de sus ciudadanos, ante el incremento del valor del servicio de transporte público, la presencia de condiciones inaceptables y el deterioro de los servicios públicos de educación y salud. Esto se debe por los focos de corrupción y los gastos para los grandes eventos que se aproximan a futuro [ ]. Éstas y más acciones en el mundo son reflejo de los motivos de ciudadanos por querer mejores condiciones de vida, desde sus propias capacidades.


Los protagonistas de este texto, cuatro caras, demuestran que esperan la venida de algún salvador para que las situaciones de ellos cambiaran por arte de magia. No se duda que aún tienen incertidumbre sobre su mañana, pero mantienen sus pasos hacia delante, sea que los motive su familia, un logro por alcanzar, el desarrollo de sus capacidades o el hecho de vivir en espacios y tiempos de paz y seguridad. Freire (1970), citado por Montero (2000), pedagogo brasileño del siglo pasado, dice que las personas para actuar frente a una realidad dada, deben pasar por una serie de procesos que los convierten en agentes catalizadores de transformación, a nivel externo e interno de los grupos en que son miembros. Para ello, el ser consciente de las propias habilidades y los causantes que ocasionan las dificultades actuales, los llevan a saber cómo, para qué y dónde actuar, en lo posible convocando a otros como voces que potencialicen las acciones; es el punto clave para iniciar cambios. Se ha visto en la historia que en la mayoría de las veces los propiciadores de cambios provienen de grupos académicos, de intelectuales, de estudiosos que se dan cuenta de lo que sucede y cómo afecta las sociedades. 


Hay que incluir también a aquellas voces anónimas que no han adquirido títulos y generan movimiento (por ejemplo, Carmen, las madres de la Plaza de Mayo en Argentina, las madres de La Candelaria en Antioquia,…), que sufren, apartadas de los grandes centros urbanos o que buscan la diferencia en un mundo que se quiere homogeneizar.


Conciencia hacia el movimiento. A esto, Freire (1964; 1970), citado por Montero (2000) manifiesta que la conciencia debe cambiar de una posición ingenua de ver la realidad a una crítica, caracterizada por el conocimiento de las relaciones situacionales y causales que dan origen a diversos fenómenos sociales. Este proceso no es estático, se construye y deconstruye continuamente en la práctica. El interés de Miguel por saber más del conflicto armado colombiano lo ha llevado del estudio de este fenómeno a la cárcel, y luego de su salida, a continuar sus investigaciones fuera del país. Esto demuestra la responsabilidad que se ha puesto Miguel por desentrañar una historia de luchas por variadas razones (llámese territorio, desacuerdo de las políticas gubernamentales, etc.), con el fin de generar alternativas sociales para la nación y la convivencia de sus habitantes. Miguel actúa como individuo crítico, que evidencia la verdad ante los intereses involucrados en los actores inmersos en el conflicto.


Los cambios provienen de la gente que vive las dificultades, sean o no naturales de las tierras donde acontecen. Se ven casos que, desde la desgracia, sacan habilidades para la generación de soluciones que hagan frente al presente. No es igual la acción de alguien externo; no tiene la experiencia ni la historia, pero puede interactuar con la gente que sufre la crisis para cooperar con lo necesario, sea ayuda técnica, financiera o para el fortalecimiento de sus subjetividades. Los diferentes fenómenos sociales no solo competen a un Estado, a organizaciones con objetivos de cooperación individual y/o social ni a los implicados directos. Involucra a toda una ciudadanía que se ha formado en la misma extensión de tierra, a la labor de los medios de comunicación masivos, las academias, las organizaciones privadas, como grandes agentes de transformación. Caras como la de Carmen y su actitud de no silenciar lo que acontece en una región tan convulsa como la de Antioquia, Chocó y Córdoba, y la de Mayte en su objetivo de sobrevivir a una España en crisis, dan cuenta de querer cambios en tiempos modernos líquidos. Lo positivo ante la oscuridad, Buscar la dirección hacia un futuro mejor.


Montero (2000), con la episteme de la relación, plantea la importancia que tiene la afectividad para no desligar al Yo del Tú, tema que viene desde Buber y Levinas (1961; 1911), ante el hecho de que nadie actúa sin el otro. Ahora el uso de las redes sociales digitales ha ocasionado movilizaciones por todo el orbe sin distinguir entre pobre y rico; surgen a partir de las disconformidades ante las decisiones gubernamentales, o por otros actos que afectan a la sociedad. Las que más han llamado la atención son las que conforman la llamada Primavera Árabe: serie de levantamientos en países del norte de África y el Medio Oriente asiático, como Egipto, Túnez, Libia, la herida Siria, quienes comparten una misma religión (la islámica). Las movilizaciones surgieron por un llamado en las redes sociales, por voces anónimas de las diferentes poblaciones, ante la perpetuidad de regímenes dictatoriales, opresivos, y la petición del paso a la democracia. Hoy en día están en momentos de asimilación de las modificaciones generadas. Solo el tiempo dirá qué efectos produjeron los alzamientos populares.


La posmodernidad o la modernidad fluida de Bauman, según Prilleltensky (1997), citado por Dobles (2000), ha traído dos corrientes de ver la realidad: las escépticas, de naturaleza negadora de buscar opciones políticas u probabilidades de organización; y las afirmativas, que van hacia el descubrimiento de procedimientos opresivos (en Estados) a partir del análisis de discurso –uso del lenguaje que suscita discusiones aparte de este texto. Las primeras corrientes demuestran la quietud de sociedades al ver que todos sus actos pasados no han dado resultado, por lo cual deciden no persistir y dejarse llevar por los tiempos. Adaptarse a ello. En cambio, las segundas tendencias van más ligadas con buscar transformar unos sistemas que no permiten el desarrollo de posibles y mejores formas de actuar para el avance social, donde desaparezcan las vulnerabilidades, las exclusiones, las discriminaciones y otras problemáticas que ahogan los espacios de relacionamiento con otros, que desestructuran la individualidad (fuera de la satisfacción temporal de consumir). 


Deconstrucción de la realidad que incita reacciones diversas, como la acontecida en los noventas en Honduras, cuando las transnacionales bananeras se interesaron por el trabajo comunitario para afrontar desastres, a la par que despidieron a diez mil trabajadores (Dobles, 2000). O la acusación que le hizo la Procuraduría a Miguel ante sus supuestas relaciones con guerrilleros de las FARC, que lo llevó a la cárcel, y su continuidad en el estudio del conflicto armado; no busca parar en su objeto de estudio. 


La transformación de la vida propia y de la social va ligada también a lo que Prilleltensky (1997), citado por Dobles (2000) denomina aproximación del empoderamiento. Lo que busca es que grupos –y sus miembros- tengan más control y poder de ellos mismos. Carmen y Elena, líderes de sus propias organizaciones, son conscientes de sus habilidades para dirigir, guiar y ver posibilidades para el sostenimiento en el tiempo; de una u otra manera, contribuyen para la construcción de mejor calidad de vida de aquellos que reciben sus servicios, y se convierten en modelos para que otras mujeres decidan sus caminos desde su subjetividad, como apuesta de impacto a sus redes sociales más cercanas.


Transformación que se liga con la capacidad de reconciliarse y perdonar a aquellos que han ocasionado el cambio de un estado estable a uno crítico, con la oportunidad de tomar ciertas decisiones o de entender transiciones personales que aparecen sin conocer causa alguna, o tan solo con una realidad mundial que debe mutar hacia otro tipo de desarrollo, hacia otra clase de comprender la vida en común o que se complica al punto de perder sentidos sobre lo social que, a su vez, implica el yo. Acumulación de trabajo tienen y tendrán los profesionales de las ciencias sociales, los centros religiosos o filosóficos, ante la presencia de todos estos sucesos en lo local y lo global. 


Elizabeth Lira, psicóloga chilena, en relación a los sucesos ocasionados en los pueblos de Suramérica que vivieron dictaduras en el siglo pasado, manifiesta que es necesario, para confrontar los conflictos y librarse de los efectos negativos, “reconocer la legitimidad de las diferencias respecto a las emocionalidades personales y colectivas surgidas desde experiencias heterogéneas, lo que ha dado origen a significaciones diferentes atribuidas al origen del conflicto, a su desarrollo y a su desenlace” (Lira, 2000: 149). Conexión con la historia, el dolor propio y la verificación del sufrimiento del otro, desde la subjetividad de él/ella, desde las visiones diversas sobre los hechos, el continuo afrontamiento de un presente y un porvenir, la construcción de sentidos.


La diferencia está en el acto del ciudadano anónimo, acto generador de una repercusión menor o mayor con su vecino, con su compañero de trabajo o de estudio o de otro espacio social. Acción que depende de lo que lo motivó, a nivel externo o interno; de ella surge la responsabilidad de lo que produjo para sí mismo o para uno o más ciudadanos  que ejecutan otras prácticas dependientes de la del primero. Levinas (s.d.), citado por Bauman (2001) manifiesta que esa dependencia permite la conciencia de cómo uno puede influenciar en la vida de otro y ser responsable de ello. Los paramilitares que dirigieron la operación que mató al esposo de Carmen y que, luego, la amenazaron, posiblemente no pensaron en el dolor consecuente de sus ataques para ella y sus hijos. Estas y otras operaciones son alimentadas por objetivos cuyos énfasis son la búsqueda de poder y otros asuntos que no comprenden los colombianos del común, ni hasta estudiosos. Carmen y otros miles de personas como ella, que vieron peligradas las existencias, no son sujetos pasivos. Carmen lidera con su organización la gestión de movimientos para la reparación y la restitución de aquellos individuos y sus seres más cercanos que sufrieron los avatares de un conflicto armado, que Miguel trata de explicar para la sanación de heridas sin olvido.


Grossberg, desde la teoría de los estudios culturales, habla de articulación, concepto usado para definir el enlazamiento de nuevas relaciones que surgen a partir de la desestructuración de unos anteriores vínculos (Bauman, 2001). El fin es el mantenimiento de una lucha hacia la implementación de prácticas dentro de espacios caracterizados por fuerzas cambiantes, donde se redefina o se narre la vida, según Bauman. Espacios donde no se tema al cambio si favorece la subjetividad y la afectividad de cada quien, con el reto de no llegar a individualismos que nieguen el valioso aporte del que se halla al lado o detrás.  Brasil, Estados Unidos, España, Egipto, Libia, Túnez, Chile, Colombia, son algunos de los países en que la salida de una multitud de ciudadanos se convierte en un llamado de atención, para no continuar en la vulnerabilidad económica y/o social que irrumpió con fuerza en el 2008, año de la crisis económica en el hemisferio norte, que tiene repercusión en el sur del mundo. Ya van 5, 6 años de muchos seres, incontables, en desequilibrio. Hannah Arendt, manifiesta que, ante la posibilidad de lograr la interacción que se desarrollaba en la polis griega, es necesario dar garantía que las identidades diferentes, las subjetividades distintas, no se conviertan en exclusivas, negadoras a convivir con otras, a apartarse de la diversidad que permite la afirmación de la propia individualidad, y no viceversa (Bauman, 2001). Las personas se construyen en el diálogo, en la práctica de proyectos ideados por alguien y ejecutados en conjunto entre las diferencias.


Sujetos todos los habitantes de la Tierra, que los convierten en seres activos de su propia subjetividad y participantes para la construcción sin freno de la subjetividad social. Humanos que se crían en un núcleo familiar, que salen a una realidad social diversa y actúan en ella para la reafirmación del sí mismo y del vínculo con la sociedad. Personas que no son ajenas a los cambios por aspectos internos y/o externos; entran en crisis, fase de un proceso que permite el estancamiento o el crecimiento; crisis que no se dan tan solo en un individuo, si no que abarca a más sujetos. El mundo fluido, posmoderno, se da bajo una capa de incertidumbre, desigualdad, miedo, individualismo, enajenación de sí mismo, sufrimiento. Realidad fluida donde voces a manera de tambores retumban en todas las latitudes exigiendo la transformación hacia periodos de unidad, respeto a la diversidad y no olvido, seguridad social, la consecución y construcción de empleos donde prime la calidad de vida.


Los autores con los cuales se ha establecido esta discusión representan a las miles de voces de académicos y ciudadanos del mundo que buscan la renovación de las sociedades y los sujetos que las conforman. Puede que las crisis no culminen ahora: no se está exento a que estallen más conflictos, a que se vean tasas bajas de pobreza, a que crezcan las víctimas del conflicto armado colombiano y aumente el desempleo en España. Lo seguro es que con este texto se quiere dejar como reflexión la capacidad que tienen los humanos para salir de las dificultades, adaptarse a las circunstancias y buscar mejores alternativas para el bienestar común. Cada ser es un agente de transformación, así dure cien años como Úrsula, la protagonista de Cien años de soledad, para descubrir una historia que libera de negatividades.


Referencias


Bauman, Z. (2001). La sociedad individualizada. Madrid: Cátedra.


Bauman, Z.  (2002). Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.


Bauman, Z. (2005). Vidas desperdiciadas: la modernidad y sus parias. Buenos Aires: Paidós.


Bauman, Z. (2011). Daños colaterales: desigualdades sociales en la era global. México D.F.: Fondo de Cultura Económica.


Castoriadis, C. (2000). Ciudadanos sin brújula. México D.F.: Coyocán.


Dobles, I. (2000). “Proceso a la psicología de la liberación: ¿es posible en nuestra América?” En Vázquez, Joel y Montero, Maritza (Comps.). Psicología social y liberación en América Latina. Primer Congreso Internacional Psicología Social de la liberación, 1998. México D.F.: Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa.


Dubar, C. (2011). “Temps de crises et crise des temps”. En Temporalités [En Línea], Vol. 13. 


González, F. (2000). Investigación cualitativa en psicología: rumbos y desafíos. México D.F.: Thomson. 


Lira, E. (2000). Verdad, justicia e impunidad. Memoria, perdón y olvido. En Vázquez, Joel y Montero, Maritza (Comps.). Psicología social y liberación en América Latina. Primer Congreso Internacional Psicología Social de la liberación, 1998. México D.F.: Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa.

Montero, M. (2000). Perspectivas y retos de la Psicología de la liberación. En Vázquez, Joel y Montero, Maritza (Comps.). Psicología social y liberación en América Latina. Primer Congreso Internacional Psicología Social de la liberación, 1998. México D.F.: Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa.


Sierra-Angulo, S. (2012). Academia afecto-reflexiva activo transformadora. Revista de Psicología GEPU, 3 (2),  206-233.


Vera, F. (2010). Reconstrucción de la subjetividad. Caracas. 

 



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