REVISTA DE PSICOLOGIA -GEPU-
ISSN 2145-6569
IBSN 2145-6569-0-7

   
 
  ANÁLISIS DEL DISCURSO Y MEMORIA EN LA AFASIA DE BROCA Y LA AFASIA DE WERNICKE

ANÁLISIS DEL DISCURSO Y MEMORIA EN LA AFASIA DE BROCA Y LA AFASIA DE WERNICKE
 
 
  
 
 
 
 
 
   

Henry Daniel Vera Ramírez*  

Corporación Universitaria Minuto de Dios / Colombia 

 


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* Docente de la Corporación Universitaria Minuto de Dios.  Correo electronico: davera01@yahoo.com -  hveraramire@uniminuto.edu.co 


Recibido: 11 de Julio de 2014
Aprobado: 16 de Diciembre de 2014
 

Referencia Recomendada: Vera-Ramírez, H. D. (2014). Análisis del discurso y memoria en la afasia de Broca y la afasia de Wernicke. Revista de Psicología GEPU, 5 (2), 92-118.


Resumen:
 En la semiología médica, las afasias ocupan un lugar importante y su estudio adquiere relevancia en la medida en que se puede apoyar el diagnóstico y la rehabilitación realizando una articulación con la lingüística. En este campo, el análisis del discurso puede aportar elementos claves para posibles análisis multidisciplinares, permitiendo de igual manera una mayor comprensión de estos trastornos y una mejora en la calidad de vida de los afectados.  En este sentido, se parte de los aportes de la sociolingüística, en especial de los planteamientos de los estudios del discurso desde la llamada Escuela conversacional Norteamericana, la cual desde variados autores aborda el uso del análisis del discurso con poblaciones especiales, ofreciendo propuestas  metodológicas que aportan al investigador del campo, posibles salidas integrales en el plano de la recuperación de pacientes con estas afectaciones. El presente artículo, intenta ofrecer una visión  muy general de los avances teóricos y de las propuestas que existen acerca de la relación entre análisis del discurso y afasia. 


Palabras Clave: Afasia de Broca, Afasia de Wernicke, Análisis del discurso, Pares adyacentes, Turnos conversacionales, Marcadores discursivos.


Abstract: In medical semiology, aphasia has an important place and its study becomes relevant in so far as it may support the diagnosis and rehabilitation conducting a joint with linguistics. In this field, discourse analysis can provide clues to possible elements multidisciplinary analysis, similarly allowing a better understanding of these disorders and improved the quality of life of those affected. In this sense, it is part of the contributions of sociolinguistics; especially the approaches of studies of discourse from the call conversational American School, which from various authors address the use of discourse analysis with special populations, providing methodological proposals afford the investigator the field, possible solutions in terms of comprehensive recovery of patients with these effects. This article attempts to provide a very general overview of the theoretical and proposals that exist on the relationship between discourse analysis and aphasia. 


Key Words: Broca´s Aphasia, Wernicke´s Aphasia, Discourse Analysis, Adjacency pairs, Conversational Shifts, Discourse markers. 



Introducción


El presente artículo, intenta ofrecer una visión muy general de las propuestas que existen acerca del análisis del discurso y la memoria con poblaciones especiales, sobre todo con afásicos. En la primera parte se recurre a la semiología médica, para las definiciones pertinentes a las afasias, principalmente las relacionadas con afectaciones en las áreas de Broca y Wernicke. En mayor profundidad, en esta parte se establece un breve marco histórico sobre el estudio de las afasias, desde los aportes de autores como Ardila (2006) y Ardila y Benson (1996). Luego se analiza la relación entre los sistemas fonético y fonémico y las correlaciones existentes entre la afasias y los tipos de errores cometidos en cada sistema, con el apoyo de autores como Hills et al. (2002); Ash et al (2010) y Bastiaanse y Van Zooneveld (2005). 


Posteriormente se analiza la relación de la afasia con la memoria, especialmente, teniendo en cuenta los planteamientos de la llamada Escuela Soviética con autores como Luria (1985, 1986, 1991) y Tsvetkova (1972, 1988). Luego se introducen conceptos relacionados con el análisis del discurso, desde una perspectiva sociolingüística con autores como Schegloff (1971, 1974, 2007), Pietrosemoli (2007), Fox et al. (1996), seguido de la relación entre la afasia e instrumentos de la sociolingüística, como son: los turnos conversacionales, los pares adyacentes, los marcadores discursivos y la entrevista sociolingüística, dentro del marco de los tipos de tratamiento para la rehabilitación de los pacientes con este tipo de afectaciones, con un enfoque multidisciplinar, propuesto por Villodre y Morant (2007). El artículo finalmente, se propone sugerir algunos campos de posible investigación y sugiere unas consideraciones finales que más que establecer conclusiones o afirmaciones cerradas, buscan generar preguntas sobre la relación entre afasias y discurso abordando ejemplos de los campos de estudio posibles formulando algunos puntos de reflexión frente a este amplio campo de estudio que implica una relación interdisciplinaria entre lingüística, psicología y medicina.


Sobre la Entidad Clínica


Ardila (2006), en el Libro sobre las afasias, establece un referente histórico para el estudio de las mismas, considerando como la primera aproximación conocida sobre una alteración del lenguaje con daño cerebral, el año 3.500 A.C. en el Antiguo Egipto. Sin embargo, la primera referencia que reconoce ya de manera más clara la influencia que tiene la lesión cerebral en las pérdidas verbales se encuentra en el Corpus de Hipócrates, presumiblemente escrito cerca del año 400 A.C. (Benton, 1964). Hipócrates dividió la afasia en dos clases de alteraciones: afonos y anaudos. Durante el imperio Romano, se describió el primer caso de alexia traumática. Ya en los siglos XV - XIX se encuentran descripciones de patologías del lenguaje; una de ellas es la realizada por Antonio Guaneiro, quien en el siglo XV describe dos pacientes afásicos, uno de ellos con un lenguaje fluido parafásico y el otro con una afasia no fluida. 


Ya en el siglo XIX aparece una multiplicidad de descripciones relacionadas con las consecuencias de los daños cerebrales sobre la conducta. Bouillaud en 1825, clasificó dos tipos de patologías del lenguaje. La primera llamada articulatoria y la otra llamada amnésica, lo que podríamos denominar hoy y como se verá más adelante las formas motora y sensorial de la afasia. Lordat en 1843, propuso una dualidad semejante que permitía distinguir la pérdida en la competencia lingüística para producir palabras (asinergia verbal), diferenciada de la perdida para recordar las palabras (amnesia verbal). Hasta este punto, se encuentran en términos generales, descripciones parciales y el germen de una incipiente clasificación.


Ya en el siglo XVIII y comienzos del siglo XIX Franz Gall formula una teoría que iba a tener vital importancia; afirmaba que los hemisferios cerebrales estaban compuestos por órganos independientes en los cuales estarían ubicadas cualidades de tipo intelectual y moral. En la región orbital de los lóbulos frontales, se ubicaba el lenguaje. 


Esta visión frenológica, puede considerarse como la protociencia de lo que actualmente conocemos sobre las áreas cerebrales que afectan el lenguaje. El principal aporte de la frenología, en concepto de Ardila (2006), probablemente sea el hecho de que plantea, -si bien no muy precisamente-, que toda la actividad cognoscitiva, es el resultado de la actividad cerebral. Posteriormente en el siglo XIX, más precisamente en Paris en el año de 1861, se suscita un debate sobre la relación existente entre la capacidad intelectual y el volumen limitado del cerebro. En el mes de Abril de ese mismo año, se realizaron estudios sobre el cadáver de un paciente que había perdido el lenguaje. Esta observación evidenció una lesión importante en la zona frontal posterior y Paul Broca argumentó y puso en evidencia la importancia de las teorías localizacionistas. Dentro de los argumentos de Broca se encontraba que la capacidad para hablar podría encontrarse en la porción inferior posterior del lóbulo frontal. 


Más adelante Broca estableció el hecho de que sólo el hemisferio izquierdo se encontraba afectado en los casos de pérdida de lenguaje. Broca afirmaba en 1865: "La afemia se relaciona con lesiones de la tercera circunvolución frontal del hemisferio izquierdo del cerebro" (Citado en Ardila, pág., 17). Constituyéndose éste en un hito en el estudio de las patologías del lenguaje. A partir de tal hallazgo se genera un intenso debate en torno a la denominación de esta alteración del lenguaje que en principio fue llamada afemia, con anteriores denominaciones como por ejemplo alalia. Trousseau que en el año de 1865, impugnó el término de afemia al que relacionó con el concepto de infamia, lo reemplazo por la  palabra afasia, que hasta el día de hoy se conserva.


Un segundo hito en el avance de las teorías localizacionistas, se presentó en el año de 1874, con la publicación de la tesis doctoral de Karl Wenicke. Este joven estudiante alemán, propuso una clasificación de dos tipos de afasia. Por un lado la afasia motora y por otro la sensorial. Posteriormente formuló la existencia de un tercer tipo de afasia que denominó como afasia de conducción. Más adelante junto a Lichtheim formuló un modelo de clasificación de las afasias  que hasta el día de hoy se ha conocido como el esquema de Lichtheim - Wernicke. Para Sabe et al. (2008): “el Esquema Lichtheim – Wernicke, asume la existencia de dos centros del lenguaje, uno sensorial y otro motor, interconectados mediante vías directas e indirectas, los cuales estarían a su vez conectados con un tercero, denominado centro conceptual (Sabe, 2008, pág., 454). Este hecho popularizó posteriormente la aparición de estudios que buscaban establecer correlaciones anatómicas con los diferentes tipos de afasias y esquemas referentes o diagramas para su explicación. Así la relación patología – centro cerebral, comenzó a estudiarse, gracias al análisis de individuos post - mortem.


Las correlaciones encontradas entre los datos clínicos y la patología existente, terminaron por abonar un terreno para qué términos como el de imagen auditiva, esquema verbal, ceguera psíquica, encontrarán una ubicación en determinadas zonas a nivel cerebral. De hecho, -solo por poner un ejemplo-, se propuso un centro de la escritura, un centro de las imágenes auditivo – verbales y un centro de la lectura, entre otras. Como se observa en este breve recorrido histórico, los aportes de Wernicke y Broca fueron y siguen siendo fundamentales en el estudio de las afasias. Sin embargo Ardila (2006),  resalta la influencia de otros investigadores entre los que se encuentran: Lichtheim (1885), Charcot (1877), Bastian (1898), Kleist (1934) y Nielson (1936).


Para adentrarnos ya en las características de la afasia, podríamos afirmar siguiendo a Hills et. al (2002), que la afasia es definida como: “aphasia are classically designated as cortical deficit, language deficits of hemispatial neglect following lesions to the basal ganglia, thalamus or other subcortical regions have been reported in many single case reports and case series (Hillis et. al, 2002, pág., 1094).  

En términos generales, Freeman  Kaplan y Sadock (1984), definen la afasia como la perdida de la capacidad, ya sea gradual o total, de producir lenguaje. Consiste en una incapacidad para pronunciar palabras y nombres y de indicar el uso de objetos habituales. Es un concepto que reúne y que hace referencia a todos los trastornos del lenguaje y de la comunicación. Las afasias pueden dividirse en formas llamadas motoras (o expresivas) y formas sensoriales (o receptivas).  En las primeras, la comprensión se mantiene intacta, pero se pierde el lenguaje, mientras que en las segundas se pierde la comprensión. En la mayoría de los déficits de lenguaje se encuentra una combinación tanto de elementos motores como sensoriales. Las afasias son debidas sobre todo a lesiones cerebrales. Para estos mismos autores,  existe un criterio común y generalizado en el que se atribuye este tipo de trastornos a tres causas básicas: (i) un accidente cerebrovascular, o llamado ictus, producido generalmente por una isquemia, (ii) un traumatismo craneoencefálico, generalmente producido por un accidente y (iii) y en último lugar, -siendo esta la causa menos frecuente-, infecciones producidas por abscesos cerebrales o encefalitis (Freeman, Kaplan y Sadock 1984). 


Errores y Producción Discursiva


La alteración de tipo orgánico, produce en pacientes afásicos errores en la producción discursiva, que implican, por lo tanto, un análisis de la relación que existe entre esa producción discursiva y los errores tanto a nivel fonémico, como a nivel fonético que se producen en el lenguaje. A este respecto, los estudios realizados por Hillis et al (2002) demuestran que:


(i) That pure subcortical infarctions are associated with cortical hypoperfusion in subjects with aphasia/neglect;

(ii) That reversal of cortical hypoperfusion is associated with resolution of the aphasia, and

(iii) That aphasia/neglect strongly predicts cortical ischemia and/or hypoperfusion. 


Este estudio fue realizado con ciento quince (115) pacientes del Hospital John Hopkins en la ciudad de Baltimore, incluía ochenta (80) pacientes con lesión en el hemisferio izquierdo y treinta y cinco (35) con lesión en el hemisferio derecho, con un rango de edad entre veintitrés (23) años hasta los ochenta y seis (86) años, con una media de la edad de sesenta y un (61) años. A este grupo de pacientes se aplicó la siguiente batería de tests:


(i) Oral anda written naming of picture objects  (n = 34 items).

(ii) Oral naming of objects with tactile input (n = 17 items).

(iii) Oral reading of words (n = 34 items) and pseudoworks (n= 25 items).

(iv) Spelling to dictation of words (n= 34) and pseudoworks (n=25).

(v) Spoken word/picture verification (n=51 items).


Para esta prueba cada dibujo fue presentado con conceptos semánticamente cercanos (por ejemplo, cake/pie), o cercanos desde el punto de vista fonológico (por ejemplo cake/snake) y con la palabra correcta (cake/cake). Siguiendo con otro grupo de pruebas de la siguiente manera:


(vi) Written Word/picture verification with semantic and visual foils and correct matches, as described with n = 51 items.

(vii) Repetition of words (n = 34) and pseudowords (n = 25).

(viii) Discrimination of spoken words versus pseudowords (lexical decision).

(ix) Spoken yes/no questions (five syntactically complex, five syntactically simple sentence structures) with no contextual cues to assist comprehension of the questions (e.g. Are lemas red?).

(x) Description of the cookie theft picture from the Boston Diagnostic Aphasia Examination


Las asociaciones encontradas entre afasia y pacientes con infartos en las regiones subcorticales fueron evaluadas encontrando entre estas una importante correlación. Afirma el estudio más adelante: “Subcortical infarction may cause aphasia or neglect either directly or through disruption of subcortical –cortical circuits, or may simply be temporally associated with cortical hypoperfusion that causes aphasia or neglect” (Ibid, pág, 1095). Para el primer análisis, el estudio seleccionó sujetos los cuales habían sufrido lesiones en el área subcortical en la masa blanca y en el tálamo. Como ya se había afirmado, había treinta y cinco (35) pacientes con lesiones exclusivas en el hemisferio izquierdo. En todos estos casos la afectación fue en el córtex izquierdo de la arteria media cerebral (MCA).  Por otro lado, Ash et al. (2010), realizan un estudio de los errores producidos por población afásica con PNFA, progressive form of non – fluent aphasia. En el estudio se abordaron dieciséis (16) pacientes, por medio de material narrativo con el uso de dibujos en blanco y negro. Ash y et al. diferencian entre el sistema fonético o  phonemics, entendiendo con este el conjunto o sistema de los fonemas de una lengua. En palabras de éste autor: “a phoneme is an abstract unit of speech which has psychological salience for the speaker” (Ash et al., 2010, pág., 2). Y el sistema fonético o phonetics, es el estudio de la realización física del sonido en el discurso. En la caracterización de los errores en el discurso, realizada por este autor, se distinguen estos dos niveles: el sistema abstracto de los sonidos en el lenguaje y el nivel concreto de la realización de los sonidos en el discurso. De tal manera que se pueden también distinguir dos tipos de errores: el error fonémico (phonemic error) y el error fonético (phonetic error). Un error fonémico ocurre cuando una persona produce un sonido, el cual está bien formado, en el sentido de ser un fonema de la lengua, pero no es claramente entendible o anticipable para quien escucha. Por ejemplo: …coming out the gar (jar), cuando en realidad se quería decir: coming out the bar.  Los errores fonéticos ocurren cuando el sonido de la pronunciación, por ejemplo de una palabra existe en el lenguaje. Los sujetos utilizados en el estudio de Ash et al,. incluían un rango de edad, de entre diez (10) años hasta sesenta y nueve (69) años. Los hallazgos encontrados sugieren que el número de errores es mucho mayor a nivel fonémico que fonético. En la siguiente gráfica (gráfica 1), se observan los errores diferenciados en el estudio de Ash et al. (2010). Siendo cuarenta y seis (46) de tipo fonético y doscientos seis (206) de tipo fonémico.


Gráfica 1. Errores de tipo fonético y de tipo fonémico en el estudio de afásicos con PNFA. Tomado de Ash et al. (2010). (Ver en PDF). 

El estudio demuestra, por tanto, la manera en que las sustituciones como errores más comunes tienen que ver con el sistema fonémico, es decir con la realización física del discurso pronunciado, lo que supone, -como se verá más adelante-, por tanto la preponderancia del nivel articulatorio en la rehabilitación y la posible importancia de la conversación discursiva en la misma. La afasia es entonces, una perturbación del lenguaje debida a un trastorno cerebral orgánico. La característica que se impone es la incapacidad de expresar verbalmente los pensamientos. Al ampliar los tipos de afasia discriminados anteriormente, pueden encontrarse otros dos tipos:


a. Afasia Motriz: consistente en la incapacidad de hablar, aunque la compresión, -como ya se advirtió-, se conserva.

b. Afasia sensorial: que incluye la incapacidad de comprender el significado de las palabras o la utilidad de los objetos que se usan en la vida cotidiana.

c. Afasia nominal: consistente en la incapacidad de encontrar el nombre correcto de un objeto.

d. La afasia sintáctica: consistente en la incapacidad de disponer las palabras en la secuencia correcta (Freeman  Kaplan y Sadock, 1984, pág., 825 – 826).


Como se analizará luego, estas afectaciones generalmente provocan en el individuo alteraciones relacionadas con el discurso y pueden generar problemas de memoria en el largo y corto plazo. Aquellos individuos que presentan capacidades bajas en memoria de trabajo, por ejemplo, tienden a mostrar dificultades con la coherencia del discurso y la cohesión en la mayoría de los géneros del discurso, ya que es difícil para ellos mantener y relacionar información previa con nueva información (Sánchez y Pérez, 2005, pág. 25).


Por otro lado, en el DSM IV (Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales), se hace referencia a una alteración de la comprensión o transmisión de ideas mediante el lenguaje en cualquiera de sus formas -lectura, escritura o habla-, debida a traumatismos o enfermedades de los centros cerebrales implicados en el lenguaje. Se hace referencia a trastornos que se inician en la infancia, la niñez y la adolescencia, relacionadas con la Comunicación (1) –no expresamente la afasia, como entidad clínica-, entre los que figuran: trastorno del lenguaje expresivo, trastorno mixto del lenguaje receptivo - expresivo, trastorno fonológico, -antes llamado de la articulación-, y  el tartamudeo. En estas entidades médicas, se mencionan los tipos de afasias como indicadoras de los trastornos ya descritos. Los tipos de afasias abordadas en el manual son: la afasia adquirida, que se asocia a una enfermedad médica y que es generalmente  transitoria, la afasia de Wernicke o Afasia acústico – amnésica del tipo II y la Afasia de Broca. 


La segunda, la Afasia de Wernicke o acústico – amnésica, se produce por una lesión en áreas temporo - parietales (área de Wernicke). Se caracteriza por un déficit para la comprensión,  presentándose en el paciente un habla fluida, pero totalmente desprovista de sentido. Los individuos con este tipo de afasia pueden hablar con oraciones largas (logorrea), expresión verbal abundante y continua que hace en muchos casos, difícil interrumpir al paciente (Sánchez Pedraza y Rodríguez, 1998, pág., 99). En el caso de los pacientes con esta afasia el discurso no tiene ningún significado y tienden a agregar palabras innecesarias y neologismos, creando términos nuevos o empleando la reconsideración de varias palabras que sólo resultan comprensibles para el sujeto debido a su valor simbólico particular (Sánchez Pedraza y Rodríguez, 1998, pág., 100). Como se verá posteriormente en los estudios de la profesora Pietrosemoli (2007), estos pacientes tienden además a cambiar unas palabras por otras, fenómeno conocido como parafasia. Esto hace que su habla alguna vez haya sido denominada como "de ensalada de palabras". En algunos casos el número de sustituciones puede ser tan grande que hace que el habla sea ininteligible, fenómeno conocido como jergafasia. 


Por ejemplo, alguien con afasia de Wernicke puede decir: “Usted sabe que el pichicho locucio y que quiero rodearlo y atenderlo como usted desea anteriormente”, pero lo que en realidad quiere decir es: "el perro necesita ir fuera, así que lo llevaré a dar un paseo". Las personas con afasia de Wernicke tienen generalmente grandes dificultades para comprender y entender el habla incluyendo la propia. Por lo tanto, no son conscientes de los errores lingüísticos que se cometen al comunicarse, fenómeno conocido como anosognosia. 


En esta afasia, el grado de alteración de la comprensión lectora es muy variable, pudiendo en algunos casos llegar a utilizarse la lectura como método compensatorio en la rehabilitación. Estos individuos por lo general no presentan ninguna debilidad corporal porque su lesión cerebral no está cerca de las partes del cerebro que controlan los movimientos. La afasia de Wernicke también ha sido denominada como afasia sensorial, afasia receptiva, afasia central, entre otras. Sus características principales, se asocian con un lenguaje expresivo con fluidez normal, en el que puede existir un gran número de palabras por minuto (Ardila, 2006). Se observa en algunos casos también un incremento en el lenguaje por suma de silabas a las palabras y también de palabras a las frases. La excesiva producción de palabras, que como vimos se denomina logorrea, se debe a que se han perdido los límites de la frase, razón por la cual las oraciones no se terminan. No se presenta agramatismo, pero pueden aparecer excesivos elementos gramaticales (paragramatismo). La articulación es adecuada, con ausencia de palabras significativas. Por esta razón, es difícil determinar las ideas que el afectado intenta transmitir. Fenómeno conocido como habla vacía. En la siguiente tabla (Tabla 1), podemos encontrar las características básicas de algunos elementos del lenguaje en esta afasia:


CARACTERISTICA DEL LENGUAJE

DESEMPEÑO

Lenguaje conversacional

Fluente, parafásico

 

Comprensión del lenguaje

Anormal

 

Repetición

Anormal

 

Señalar

Anormal

 

Denominar

Anormal

 

Lectura

Cuando es en voz alta relativamente normal a anormal

Comprensión

Relativamente normal a anormal

Escritura

Anormal




















Tabla 1. Características del lenguaje versus desempeño en la Afasia de Wernicke. Construcción propia sobre la clasificación de Ardila (2006).


Otro elemento a destacar en la Afasia de Wernicke es la presencia de parafasias. Éstas se dividen en literales y/o verbales. Como ya se afirmó, también se encuentra presencia de neologismos y de jergofasia, debido a la cantidad de sustituciones parafásicas, derivando en una producción incomprensible.  En este caso la jergofasia es un término descriptivo, más no un síndrome afásico. Otra característica de este tipo de afasia, tiene que ver con la imposibilidad de la comprensión del lenguaje oral. En algunos casos, el paciente no entiende prácticamente nada y en otros casos se encuentra un nivel bajo de comprensión, sobretodo en palabras y frases simples. El afectado puede llegar a comprender varias palabras, pero si se incrementa el número de palabras aparece lo que se conoce como fatiga, consistente en la incapacidad de comprender de manera adicional o de interrumpir la comprensión. Otros sujetos presentan problemas en la interpretación de fonemas, sobre todo de aquellos que son acústicamente más parecidos, fallando por lo tanto, en tareas de comprensión.


En cuanto a la calidad de la ejecución, se ha encontrado que esta puede variar dependiendo del paciente. Sin embargo la mayoría de los afectados logra ejecutar órdenes sobre el seguimiento a movimientos corporales. En cuanto a la repetición, se encuentra afectada en relación con su nivel de comprensión. Es decir, los pacientes que entienden poco repiten poco, mejorando su nivel de repetición con la comprensión. Cuando se les ordena que nombren objetos, en la mayoría de casos fracasan. La lectura se afecta de manera proporcional a la comprensión del lenguaje oral. Si hay una relativa mejor comprensión en la audición, se considera que las lesiones se sitúan en la zona posterior del área, sin afectar la corteza auditiva primaria. Si se evidencia una relativa mejor comprensión en el lenguaje escrito, se considera que las lesiones se presentan en una zona anterior del área. En cuanto a la escritura, esta es fluida, sin embargo las letras suelen estar combinadas en una forma no significativa, siendo las palabras correctas más bien escasas.


Se pueden distinguir dos clases de afasia de Wernicke, la que se podría denominar Afasia de Wernicke Tipo I y la Afasia de Wernicke Tipo II. La primera es también denominada síndrome insular posterior - istmo temporal. Luria (1966, 1977, 1980), la denominó afasia acústico – agnosica. Por su parte Kleist (1934) y Gazzaniga et al (1973), la denominaron sordera a las palabras y Vignolo (1969), la denominó agnosia verbal auditiva. El afectado presenta incapacidad para identificar los sonidos del lenguaje, sin afectación de la audición, no se comprende el lenguaje oral, ya que no se discriminan los componentes significativos o fonemas. El afectado puede leer en voz alta y la comprensión lectora se conserva, facilitando la comunicación escrita más que la oral. La escritura espontanea es normal, sin embargo en los dictados se evidencia incapacidad para comprender y discriminar su contenido. No se evidencia buena repetición. La Afasia de Wernicke Tipo II, conocida también como síndrome de la circunvolución temporal superior y media, ha sido también conocida por otros autores como afasia impresiva, por ejemplo Pick  (1913), Weisenburg y Mc Bride (1935), la denominan afasia receptiva; Goldstein (1948) y Hecaen y Albert (1978), la denominan afasia sensorial. Luria (1966, 1967), la denomina afasia acústico – amnésica o solo afasia de Wernicke, por Benson (1979), Geschwind y Benson, (1971, 1985). 


En este tipo de afasia la producción verbal suele ser fluida, con una cantidad normal de palabras, pero en algunos casos con logorrea. La articulación es buena lo mismo que la gramática. Sin embargo puede presentarse paragramatismo. En cuanto al contenido de la expresión verbal, se encuentra una disminución en la significatividad y una ausencia de palabras denominativas. La comprensión es siempre deficiente, la repetición puede ser normal pero con elementos lingüísticos como sílabas y palabras. Sin embargo, se ve afectada con frases y oraciones largas. 


Con respecto a la afasia de Broca o llamada también síndrome triangular - opercular, que como vimos fue denominada en principio por Broca como  afemia, históricamente se han presentado  diferentes denominaciones que pueden abordarse desde los siguientes autores (Tabla 2):


DENOMINACION

AUTORES

Afasia Motora Eferente o Cinética.

Luria (1966, 1970).

Afasia Expresiva

Hecaen y Albert (1978); Pick (1913); Weisenburg y McBride, (1935).

Afasia Verbal

Head (1926).

Afasia Sintáctica

Wepman y Jones (1926)

Afasia de Broca

Nielsen (1938); Brain (1961); Benson y Geschwind (1971); Benson (1979); Lecours, Lhermitte y Bryans (1983).





















Tabla 2. Denominaciones de la Afasia de Broca, según el autor. Construcción propia sobre la clasificación de Ardila (2006).


Ardila (2) y Benson (1996), establecen las siguientes características básicas en el lenguaje del afásico afectado: lenguaje conversacional no fluente, comprensión del lenguaje relativamente normal, repetición anormal, capacidad de señalar relativamente normal, capacidad de denominar afectada o anormal. En cuanto a la lectura en voz alta, ésta es anormal, la comprensión es relativamente normal y la escritura anormal. 


Para Ardila (2006): 


La afasia de Broca se caracteriza por un lenguaje expresivo no fluido, pobremente articulado, compuesto por expresiones cortas y agramaticales y producidas con gran esfuerzo. El lenguaje expresivo está compuesto básicamente por sustantivos, con una marcada deficiencia o ausencia de estructura sintáctica y agramatismo. El defecto en la articulación ha sido denominado de diversas maneras (apraxia del habla, desintegración fonémica, etc.) (Ardila, 2006, pág., 61). 


Dentro de los errores más comunes, se encuentran los errores verbales articulatorios. Por ejemplo: para decir tres, se dirá tes, lo que se denomina simplificación silábica. Para decir tela se dirá lela, lo que se conoce como anticipación;  para decir peso un paciente podría decir pepo, lo que se conoce como perseveración. Se puede generar sustitución de fonemas fricativos por oclusivos: fila – pila, seda – teda o Jairo – kairo. Hay además presencia de agramatismo, como cuando se dice: perro jardín en lugar de los perros están en el jardín.


Existe aún desacuerdo sobre la ubicación exacta o la topología de las lesiones responsables de la afasia de Broca. Se considera que lesiones que se limitan al área de Broca no son suficientes para producir la afectación. En el caso de este tipo de lesiones, generalmente sólo se observan leves defectos en la articulación, como lo que podría denominarse un acento extranjero, acompañado de una reducción en la capacidad para hallar palabras. Esta forma restringida de afasia de Broca podría denominarse como afasia de Broca tipo I (o afasia de Broca menor, o afasia del área de Broca). El síndrome completo de la afasia de Broca sólo puede extenderse si el daño afecta a la opercular, la circunvolución precentral, la ínsula anterior, y la sustancia blanca paraventricular y periventricular. Esta forma extensa o completa podría denominarse como afasia de Broca extendida o afasia de Broca tipo II. La afectación del lenguaje en ambas afasias, como se verá, tendrá influencia fuerte en la memoria de corto y largo plazo.


Memoria y lenguaje


El análisis sistemático de los diferentes tipos de discurso provee una fuente rica de material para examinar algunas de las relaciones complejas que existen entre la memoria y el lenguaje (Sánchez y Pérez, 2005, pág., 21). El estudio de la afasia de Wercnicke tipo II o afasia acústico-amnésica, la cual se caracteriza por la alteración  del eslabón de la memoria verbal operativa, en la parte expresiva se caracteriza por la alteración del lenguaje espontaneo, repetitivo, y la denominación de objetos; lingüísticamente se altera el discurso narrativo y la conversación por falta de productividad pragmática, coherencia, complejidad y cohesión. En esta afasia, el análisis del discurso provee una fuente rica de material para el análisis de las relaciones complejas que se dan entre la memoria y el lenguaje, por ejemplo, la memoria verbal operativa. Luria (1986), propuso que este tipo de afasia es el resultado de la alteración de la memoria verbal operativa, que se relaciona principalmente con dificultades para:


a. La comprensión del lenguaje oral.

b. La alteración de subtextos y alegorías, por ausencia o enajenación del significado y del sentido de las palabras. 

c. Dificultades en la parte expresiva por presentar parafasias verbales.

d. Alteraciones del lenguaje repetitivo y de la denominación de los objetos. 


Sin embargo, la lectura y la escritura se mantienen prácticamente intactas. Reconociendo, además, que la base fisiológica de la memoria puede tener influencia de elementos de tipo específico e inespecífico. Estos pueden definirse de la siguiente manera:


(i) Inespecíficos: se destacan por la importancia de las formaciones que conectan los sectores internos de la zona temporal (hipocampo), el hipotálamo y los núcleos talámicos (circuito de Papez), que son fundamentales en la impresión y reproducción de las huellas de estímulos inmediatos.

(ii) Específicas: estas son garantizadas por las zonas posteriores, gnósicas de la corteza cerebral. Entre ellos están los sectores modal - específicos de la corteza occipital (visual), temporal auditiva, y parietal (táctil - cinestesica)(3).


Por su parte Tsvetkova (1972, 1988), sostiene que la base de este tipo de afasia, se relaciona con tres tipos de mecanismos diferentes. Uno de ellos se relaciona con la alteración de la memoria operativa, el otro con la alteración, -principalmente la disminución-, de volumen de la llamada percepción acústico y finalmente de un tercer mecanismo que altera la representación de las imágenes objetales. De igual manera, se observa en este tipo de afasia una ausencia o enajenación del sentido de las palabras, debido a la incomprensión del sentido oculto del texto, además de una alteración de la denominación de los objetos, presencia de parafasias (4) verbales y otras alteraciones del lenguaje.


El otro tipo de afasia reconocido en población adulta la Afasia de Broca, que como ya se ha visto, puede interpretarse como la incapacidad que tienen los individuos para transmitir ideas de lenguaje en cualquiera de sus formas -lectura, escritura, impresa y hablada-, se produce por lesión de la circunvolución frontal inferior (área de Broca) izquierda y áreas adyacentes. Se caracteriza por la casi imposibilidad para articular y el empleo de frases cortas (habla telegráfica), que son producidas con gran esfuerzo y aprosodia, es decir, con la desaparición absoluta de los elementos melódicos y rítmicos del lenguaje (Sánchez y Rodríguez, 1998, pág., 96). La afasia de Broca, por lo tanto, se caracteriza por ser una afasia no fluida (o de tartamudeo), afectando la fluidez y la organización temporal normales del habla, caracterizándose por la ocurrencia frecuente de uno o más de los siguientes fenómenos:


a. Repeticiones de sonidos y sílabas.

b. Prolongaciones de sonidos.

c. Interjecciones.

d. Palabras fragmentadas (por ejemplo, pausas dentro de una palabra).

e. Bloqueos audibles o silenciosos (pausas en el habla).

f. Circunloquios (sustituciones de palabras para evitar palabras problemáticas).

g. Palabras producidas con un exceso de tensión física.

h. Repeticiones de palabras monosilábicas (por ejemplo: yo-yo-yo le veo).


Un paciente con afasia de Broca puede decir, "caminar perro", pero en realidad está tratando de decir que sacará al perro de paseo. La misma oración también podría significar: "¿usted saca al perro a caminar?", o "el perro salió caminando al patio", dependiendo de las circunstancias. También suelen estar alteradas la lectura (alexia) y la escritura (agrafía). En esta afasia, la comprensión es mejor que la expresión, aunque ésta puede estar alterada en distintos grados. Debido a ello, los sujetos pueden ser conscientes de sus dificultades y pueden sufrir paralelamente trastornos en su estado de ánimo, debido a sus problemas de lenguaje. Según Freeman et al. (1984), eventualmente con ayuda de terapia adecuada, un cierto número de estos pacientes aprenden a utilizar palabras siempre y cuando exista un output verbal. Cuando se produce a muy temprana edad y debido a lo primitivo de la construcción de las frases, se generan  trastornos del aprendizaje que dan lugar, por lo tanto, a un retraso grave en la adquisición del lenguaje verbal y no verbal.


En el estudio realizado por Bastiaanse y Van Zooneveld (2005), se reconoce la notoria dificultad que tienen los pacientes con este tipo de afasia en la producción de verbos y por lo tanto de la lógica de las acciones en la frase normal. En este sentido, las afasias afectan de modo significativo la emisión de discurso y tienen una relación importante con la memoria. El objetivo básico del presente artículo, es la revisión del uso del análisis del discurso (5) en poblaciones especiales, principalmente en afásicos. El discurso, como ya se dijo, implica o requiere recursos de la memoria de trabajo (MT), al mismo tiempo que se apoya en el recuerdo de información de la memoria a largo plazo (MLP). El análisis del material discursivo, puede arrojar luces sobre la relación entre ésta afectación y la memoria, el tipo de memoria denominado por Luria (1986), verbal operativa, que afecta directamente al lenguaje.


Análisis del Discurso y Afasia


Pardo (2002), aborda el concepto de discurso, introduciendo las denominadas teorías cognitivas del discurso, que se caracterizan por centrar su reflexión en torno al conjunto de operaciones y procesos que se dan en un acto de lenguaje. En este sentido esta perspectiva es posible de abordar desde dos posiciones; la mentalista y la sociocultural. La primera busca dar cuenta de la relación que existe entre estructuras mentales y estructuras lingüísticas tratando de desentrañar el llamado proceso cognitivo de la información sobre el mundo social, explicando los mecanismos de producción y de comprensión discursiva haciendo uso de esquemas de conocimiento y de acción que ponen en evidencia la lógica de la organización de lo expresado discursivamente (por ejemplo con el uso de conectores). Sperber y  Wilson (1994), han realizado estudios en los que se busca dar cuenta de los procesos inferenciales dentro del acto lingüístico, desarrollando la capacidad humana para identificar metáforas, metonimias, expresiones interpretativas, etc. Otro de los estudios observados es el realizado por Cifuentes (1998), quien introduce el concepto de corpora, como el conjunto de los actos discursivos en los que se encuentran las categorías discursivas que se pretende analizar, ya sean marcadores léxicos o gramaticales, recursos retóricos o demás fenómenos lingüísticos, a partir de los cuales se producen reglas de producción y de comprensión discursiva. 


Esta idea de discurso, puede ayudarnos a entender como en las afasias referenciadas, éste sufre transformaciones que generan, por lo tanto, una necesidad de analizar la producción discursiva en otros términos. Si bien, las afectaciones en las áreas del lenguaje son cruciales en la producción discursiva de los afásicos, puede afirmarse que se produce discurso con matices que se analizarán luego de manera más compleja. 


El análisis del discurso entonces, puede operar en un sentido tanto crítico  como metodológico. En su aspecto crítico, puede observar las relaciones entre poder y discurso y en su aspecto metodológico, puede permitir un acercamiento a los problemas que se presentan en el acto de habla. La perspectiva adoptada en el estudio del discurso por la llamada Escuela Conversacional Norteamericana, que hace parte del conjunto de corrientes de análisis  del discurso, que no se centran sólo en los aspectos puramente lingüísticos y que tiene sus inicios en los trabajos de Sacks y en los trabajos publicados por Schegloff (1968), parten de considerar la importancia que tiene la Antropología, la Sociología  y la llamada etnografía del habla en la producción discursiva. Autores como Sacks, Schegloff y Jefferson (1974), Bennet (1981); Rosenstein y McLauglin (1983), hacen especial énfasis en las interrupciones en la conversación que dividen en: solapamientos, interrupciones forzadas e intentos de interrupciones y categorizan las llamadas unidades básicas de la conversación (pares adyacentes que se analizaran más adelante), dividiéndolas de la siguiente manera: ofrecimiento, pregunta-respuesta, agradecimiento-agradecimiento, cierre-cierre, percepción-aceptación o rechazo, llamada (saludo)-respuesta, disculpa-aceptación o rechazo, insulto-respuesta, desafío-respuesta, acusación-negación o confesión, aserción-acuerdo o desacuerdo, jactancia-aprobación o ridiculización y cumplido-aceptación o rechazo. Estos pares adyacentes, se constituyen en una herramienta interesante para el análisis del discurso, a pesar de su carácter restrictivo, como estrategia para la conversación con afásicos (Cortes, 2001, págs. 97 – 99).


Según Sánchez y Pérez, el discurso se encuentra influenciado por factores como: el léxico mental de cada individuo, la eficacia con la que la información sintáctica puede ser almacenada, la naturaleza y el acceso del conocimiento propio semántico y episódico; las limitaciones de la capacidad de la memoria de trabajo (6) . La profesora Pietrosemoli (2007), comparte la definición de los manuales, al considerar a las afasias como alteraciones de la capacidad lingüística considerada normal y que es característica del hablante sano, término que designa al hablante que tiene: “la capacidad… para producir habla bien estructurada desde el punto de vista de la señal lingüística y que esta apropiadamente relacionada con el contexto en el que se produce”. (Pietrosemoli, 2007, pág., 305). Su análisis se inicia involucrando como metodología, el estudio de los turnos conversacionales, realizando algunas recomendaciones, -desde el punto de vista metodológico-, para el abordaje conceptual de estudios en el área.  Parte básicamente de los trabajos de Schiffrin (1990) y Schiffrin et al (2001), quien y quienes consideran como principales características del análisis del discurso los siguientes elementos:


a. La lengua se produce siempre en un contexto, posteriormente se verá como este influye en el habla del afásico, ya que el habla regional no se pierde.

b. La lengua es sensible al contexto, como se evidencia en el ejemplo del afásico que utiliza la frase “caminar perro”.

c. La lengua es siempre comunicativa y

d. La lengua está diseñada para la comunicación.

En este orden de ideas, el discurso conforma estructuras que transportan significados que logran acciones concentrándose en el texto como unidad de sentido. Pietrosemoli  (2007), considera que el texto es la unidad de coherencia y cohesión que alcanza un nivel estructural, como objeto de análisis, ya que es mucho más amplio y complejo que la oración. Por lo tanto, de acuerdo a la estructura y la intencionalidad se puede hablar de textos expositivos, descriptivos, literarios, etc. y de acuerdo a la modalidad, se puede hablar de textos orales, escritos o mixtos, como los textos orales/escritos de un chat. En especial, lo que genera un interés básico en el análisis de poblaciones especiales es la aplicación de la rama de la lingüística que se denomina el análisis conversacional. Para Schegloff  (2007), Fox et al. (1996) y Levinson (1992), la conversación es el ejemplo prototípico de manifestación del lenguaje, la forma más frecuente de exposición de las lenguas y la matriz de adquisición del lenguaje humano.


El análisis de la conversación ha demostrado que existe un mecanismo, una estructura y una génesis significativa de esta matriz de lenguaje y que ésta en términos de su estructura puede analizarse mediante los llamados turnos conversacionales. Para Pietrosemoli (2007), conversación hace referencia a: “todo intercambio lingüístico que se establece entre dos o más hablantes de una misma lengua con propósitos comunicativos y de una manera que se desprende naturalmente de las circunstancias que rodean ese intercambio”. (Ibid, pág., 307). De esta manera,  el turno conversacional hace referencia a las intervenciones individuales de cada participante. Con el apaciente afásico, principalmente con el paciente afectado por la Afasia de Broca, la autora reconoce la importancia de establecer una eficiente prontitud y adecuación,  para mantener la estructura de la conversación, pese a los problemas en la articulación de algunas palabras, es decir, el sostenimiento de la conversación. 


El discurso tiene como estructura la memoria de trabajo, el recuerdo, la memoria a largo plazo, el léxico mental individual, el almacenamiento de información sintáctico, el conocimiento semántico, el conocimiento episódico, el procesamiento y almacenamiento temporal, que han sido elementos importantes en los aportes teóricos y en la rehabilitación de la Escuela soviética. Estos elementos, tienen una relación estrecha con el discurso, ya que hacen referencia principalmente a la producción silábica, fraseal y finalmente discursiva, sin importar si se produce una pobre cantidad de palabras. La primera estrategia, entonces, debería tener en cuenta los turnos conversacionales. Es relevante reconocer  la sincronía de la persona afásica para responder a los turnos conversacionales, que no se dan, sin embargo, en todos los casos de afasia, sino también en otros trastornos como la enfermedad de Alzheimer, la depresión y la esquizofrenia, criterio básico para proponer por ejemplo estrategias conversacionales para la mejora de los pacientes. A partir de este ejemplo, la profesora Pietrosemoli (2007), propone como elementos para la investigación, en lo respectivo a este tema, los siguientes campos:


a. Sincronía en la toma de turnos.

b. Duración de los turnos.

c. Duración de las pausas entre turnos de diferentes interlocutores.

d. Duración de las pausas dentro del turno de diferentes interlocutores.

e. Disposición hacia la concesión del turno al interlocutor.

f. Disposición hacia la iniciación de la conversación.

g. Variaciones de velocidad al comienzo, dentro o al final de los turnos.

h. Tendencia al encabalgamiento de turnos por parte de algún interlocutor. 

i. Adecuación de pistas lingüísticas y no lingüísticas en la toma o concesión de turnos.


Otra estrategia de estudio que propone la profesora Pietrosemoli (2007), son los pares adyacentes. Esta categoría de análisis, se puede exponer a partir de  algunos ejemplos de afásicos, que se relacionan con el uso de los pares (7) en el análisis conversacional. El análisis conversacional a partir de los pares adyacentes proporciona elementos importantes con respecto a la organización de los mismos en la estructura. Por ejemplo, los afásicos con afasia de Wernicke, tienden a tener problemas en la comprensión y en la organización de los pares adyacentes. En términos generales, los pares adyacentes invitan a la conversación y ponen en juego un tramado de respuestas coherentes. Sin embargo, se evidencia en la afasia en general, discordancia que desde lo lingüístico, puede ser estudiada desde los siguientes criterios y que pueden constituirse en campos futuros de investigación:


a. ¿Existe una concordancia entre los pares adyacentes observados en fragmentos de conversación?

b. Si no es así, ¿Cómo se manifiesta esta falta de concordancia?

c. ¿Se pueden establecer tipologías para estas discordancias?. Por ejemplo, se puede afirmar que existe una diferencia marcada entre aquellos pares adyacentes que implican una relación social, por ejemplo saludos, disculpas, aceptación  o los que se remiten básicamente a obtener información?

d. ¿Es frecuente que la persona que padece el problema en la articulación, sea quien inicie el turno conversacional y la primera parte del par adyacente?.


Otro eje importante de análisis, son las reparaciones, que se comienzan a analizar,  a partir de los planteamientos de Jefferson y Schegloff  (1974). Para Fox et al (1996), la reparación es: “el proceso por el cual los hablantes corrigen errores presentes en el habla previa más inmediata”. (Fox, 1996, Pág., 311). Con respecto a las reparaciones, se realizan las siguientes distinciones. En primer lugar, se analizan las reparaciones denominadas auto - iniciadas que son producidas por el hablante causante del error, en contraposición a hetero - iniciadas, es decir, iniciadas por el interlocutor que percibe el error. La segunda distinción, hace referencia a la auto - reparación, que ocurre cuando el error es realmente enmendado por el hablante que lo ha causado o hetero - reparación, cuando es llevada a cabo por el interlocutor. El planteamiento de Scheglof et al. (1974), consiste en considerar que el hablante sano establece una preferencia por la auto - reparación sobre la hetero - reparación y de la auto - iniciación sobre la hetero - iniciación. Se puede presentar también, un fenómeno conocido como desconocimiento del error, característico también de varias conversaciones en las que participan los afásicos con personas sanas. A partir de estos elementos se evidencian los siguientes puntos de análisis:


a. ¿Se observan las preferencias presentes en la normalidad de selección de la auto reparación y la auto iniciación?

b. ¿En los casos en los que se observa abundancia de errores auto reparados, se observa algún patrón en la selección de los que finalmente son reparados?

c. ¿En los casos en que el interlocutor sano inicie la reparación, puede el interlocutor reconocer la fuente de error y finalmente repararla?

d. ¿Se pueden clasificar los elementos “reparados” de forma que se pueda hacer un diagnóstico de las principales dificultades del hablante: fonológicas, sintácticas, morfológicas, semánticas, etc?

e. ¿Hay uso de mecanismos no lingüísticos (gestualidad, por ejemplo), que ayuden o refuercen el proceso de reparación por parte del hablante con dificultades?.


Otro elemento importante de análisis, son los marcadores discursivos. Al introducir el concepto de marcador discursivo, definidos por Schiffrin, (1987, 1991), como elementos que establecen una secuencia en la comunicación o como elementos mínimos del habla, cuyo papel es el de estructurar el discurso y la interacción, se hace referencia al uso de la lengua y de los conectores para propiciar la conversación Se puede utilizar por ejemplo el conector y, que sirve como organizador de la secuencia conversacional. En muchos casos estos marcadores permiten el paso de una estructura ideacional, es decir de la unión o conexión de elementos dentro de la secuencia conversacional a una estructura que negocia una interacción. Se puede afirmar, en términos generales que el marcador discursivo y, tiene la posibilidad de generar coherencia y ofrece la eventualidad al afásico, de lograr articular de manera sincrónica la estructura de la conversación. Podemos observar en términos generales los siguientes elementos para el estudio:


a. ¿Cuál es la distribución de los marcadores discursivos en una determinada población especial, en relación con una población sana equivalente? 

b. ¿Cómo podemos interpretar la predominancia de un tipo de marcadores sobre otro?. Por ejemplo, la predominancia de marcadores de verificación, tales como ¿no?, ¿ve/ves?, ¿verdad?.

c. ¿Cómo se relacionan los marcadores de manejo de información con las reparaciones. Por ejemplo ah. 

d. ¿Se pueden sacar conclusiones sobre la correlación que existen entre el uso de un marcador discursivo y determinada enfermedad, trastorno o disfunción?

e. ¿Se puede observar en los afásicos, el uso de marcadores discursivos de por ejemplo: acuerdo/desacuerdo, de respuesta, de reparación y de causa resultado entre otros?


Otro de los elementos en los que se insiste es en la llamada entrevista sociolingüística. En cuanto a los aspectos metodológicos, se deben realizar una serie de recomendaciones para la recolección de datos. Se parte de la entrevista sociolingüística de Labov (1972). En ésta el investigador debe asumir el rol de coordinador de la conversación tratando de controlar variables como edad, genero, extracción social, etc. Otra estrategia de recolección de datos puede hacerse por intermedio del grupo familiar de la persona. 


Se debe analizar con precaución el tópico a trabajar durante la conversación. En este contexto Pietrosemoli (2007), escoge la conversación acerca de las prácticas religiosas, y propone la elaboración de un script o guion que oriente la conversación y permita establecer comparaciones posteriores. Hacer partícipes a varios hablantes, reduce la interferencia del entrevistador o encuestador y la solución conversacional puede enriquecerse utilizando pruebas como las que se usan para la evaluación de las afasias (prueba Token y Boston) (8). Otro elemento importante que aparece en los estudios de Pietrosemoli (2007), consiste en indicar dentro de la conversación las particularidades del habla regional, que pueden influir en la apreciación de los textos en los turnos conversacionales. Por ejemplo, muchas situaciones gramaticales tanto de escritura como de habla, tienen que ver no específicamente con el trastorno, sino que son originados por las variantes del habla determinados por el contexto social y que el investigador no debe analizar en términos de errores, ya que es difícil establecer un standard del habla, visto éste como una forma única y adecuada de hablar y emitir, lo que genera comodidad  para el investigador pero se aleja de la realidad de los hablantes. En la transcripción de datos, se hace énfasis en el uso de signos para la transcripción de las conversaciones, a partir de las propuestas de Levinson (1992). Estas son:

a. Para el uso de volumen alto: transcribir con mayúsculas.

b. Para una silaba prolongada, utilizar dos puntos (:).

c. Para un contorno de entonación ascendente que no necesariamente sea una pregunta (¿). Se utiliza el signo de pregunta.

d. Para una entonación continuada, se utiliza un punto (.).

e. Cuando a parecen emisiones enganchadas sin pausa, se usan dos iguales = =.

f. Cuando hay pausa de medio segundo cronometrado se usa tres puntos (…).

g. Cuando la palabra es inteligible se pone el número de silabas (2, 3, 4, etc).

h. Cuando hay un acento enfático, se ponen itálicas.

i. Negrillas para remarcar la palabra que se desea enfatizar o discutir.

j.

La propuesta desde el análisis del discurso, impone por lo tanto, un abordaje multidisciplinar. La diversidad de los trastornos que acompañan a las afasias, necesitan en concepto de Villodre y Morant (2007), un abordaje que permita un tratamiento integral y personalizado. Los afectados con las afasias necesitan atención desde el punto de vista neurológico, neuropsicológico, logopédico, fisioterapéutico, psicológico, social y lingüístico. Sobre todo en los momentos posteriores al daño cerebral. Villodre y Morant (2007), consideran que se pueden distinguir dos tipos de estadios diferentes en el periodo de recuperación:


a. En una primera etapa denominada recuperación temprana, se deben tener en cuenta el conjunto de los procesos neurofisiológicos que afectan al paciente, como por ejemplo la reducción en el edema y la desaparición de las hemorragias.

b. Una segunda etapa denominada recuperación tardía, en la cual se debe apuntar a dos factores claves: el reaprendizaje del lenguaje y lo que podría denominarse como la reorganización del lenguaje en las áreas cerebrales (Kertesz, 1988).


Se ha demostrado que después de un periodo máximo de 2-3 años, la afectación observada en el paciente que ha sufrido un daño cerebral, se consideraba como irreversible. Otras posiciones consideran que los cambios presentados en un individuo con una patología cerebral, pueden generarse luego de muchos años de aparición de la condición inicial. Esto indica que la recuperación puede llevar muchos años.


Estudios llevados a cabo por Leger (2002), apoyan la tesis comprobada a través de imágenes funcionales cerebrales de que existe una participación de áreas derechas en la recuperación. Luria (1973, 1980), por ejemplo ha sostenido la importancia de la reorganización funcional, entendiendo ésta como el desarrollo de estrategias que compensan y sustituyen los defectos derivados del daño cerebral, como mecanismo de recuperación. Y como sostienen el mismo Luria (1966) y Tsvetkova (1973), las funciones que no han sido alteradas se pueden utilizar para compensar las afectadas. Además, los tratamientos deben apuntar a disminuir los efectos en tres esferas fundamentales: la psicológica, la emocional y social. Horner et al. (1994), sostienen que existen tres teorías que dan base a las intervenciones terapéuticas en las afasias:


a. Tratamiento de estimulación por facilitación. Este se sustenta en la teoría conductual de estímulo-respuesta. Autores como Helm - Estabrooks y Albert (1991) han hecho énfasis en métodos llamados de facilitación por intermedio de la estimulación. Por ejemplo la terapia de acción visual para la afasia global TAV, terapia de control de producciones involuntarias (estereotipias) y la terapia de entonación melódica, especialmente para tratar la afasia de Broca conocida como TEM.

b. Tratamiento neuropsicológico cognitivo o psicolingüístico. Este grupo de terapias buscan que el paciente por intermedio del uso de las funciones que permanecen intactas reorganice funciones y

c. Tratamiento de comunicación funcional. Este se fundamenta en la comunicación sin tener en cuenta el contenido lingüístico. Se privilegia por lo tanto, la competencia comunicativa, estimulando los aspectos pragmáticos del lenguaje.


Podría pensarse que el análisis del discurso, puede apoyar un tipo de tratamiento mejorando los aspectos funcionales de la comunicación y en especial, en lo que tiene que ver con la interacción paciente sano – afásico, mejorando, como lo define el tratamiento, su competencia comunicativa y la praxis en el lenguaje empleado.


Comentarios finales


Los estudios del análisis del discurso con poblaciones especiales, principalmente con afásicos, abren un nuevo campo de investigación en el que se pueden articular de manera sincrónica disciplinas como la lingüística, la psicología, la terapia del lenguaje, y la medicina, entre otras, en la búsqueda de posibilidades de recuperación para pacientes que padecen estas deficiencias y que desde el análisis del discurso, pueden encontrar estrategias como el diseño o estudio de los turnos conversacionales,  las reparaciones y los marcadores discursivos, cuya función es constituirse en elementos para el abordaje metodológico de poblaciones que no son consideradas hablantes sanos, en puntos de apoyo para la rehabilitación de pacientes afásicos. En términos generales, los aportes del texto se remiten a las preguntas planteadas en cada una de las partes y que se abren como nuevo campo de acción en los estudios del análisis del discurso y ponen de manifiesto, la obligada referencia al manejo de estas afectaciones por parte de grupos de trabajo interdisciplinar, tal y como lo proponen Villodre y Morant (2007). Si bien es cierto, en algunos casos se desestima la incidencia de los aspectos sociolingüísticos en afectaciones que como la afasia, tienen un origen puramente fisiológico, es importante reconocer, que en la conversación, al hacer aparecer a dos  o más hablantes en un espacio privilegiado para la comunicación, -independientemente de si consideramos a un hablante sano y a uno con afectaciones., se pueden generar estrategias que permitan rehabilitar o por lo menos sugerir, al análisis del discurso como elemento para una recuperación parcial o por lo menos, la contribución del mismo en los tratamientos de rehabilitación de los afásicos. En palabras de Pietrosemoli (2997): 


“Nuestro énfasis en poblaciones especiales es no sólo el resultado de la experiencia adquirida a través de los años, sino una invitación abierta a los profesionales que quieran, a través de la lingüística, ayudar en el proceso de rehabilitación de aquellas personas que por diferentes circunstancias hayan perdido, o disminuido de alguna manera sus habilidades naturales para comunicarse a través del lenguaje”. (Pietrosemoli, 2007, págs. 318 -319).


 

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Notas


1. Definidos en el manual como Trastornos de la Comunicación


2. Ardila (1985), ha aseverado que los trastornos que se presentan en el lenguaje de algunos afásicos, pueden parecerse al lenguaje utilizado por algunos pacientes esquizofrénicos. Para ello se hace necesario conocer los mecanismos de transmisión del lenguaje en el paciente. Algunas jergas afásicas, se pueden confundir fácilmente con el lenguaje del psicótico. Se señala que en le esquizofrénico la afectación no es realmente en el lenguaje sino en el pensamiento. Se presentan errores como la formación equivocada de palabras  y frases y tendencia al concretismo. Ver: Ardila (1985). Neuropsicología y Psiquiatría. En: Revista Colombiana de Psiquiatría. Vol XIV. N° 3. Págs. 361 – 373. Por su parte, Pietrosemoli (2007), ha insistido en la relación de semejanza existente entre el discurso del afásico y del paciente con Alzheimer.


3. Schacter (1987), dice que el léxico cognitivo, en la medida que es una abstracción lingüísticamente monitoreada por estructuras y funciones de conocimiento, proporciona las relaciones conceptuales que definen parte de la coherencia semántica del discurso. Ver: Schacter D. “Implicit memmory: History and current status”. Ed. Psychology.  N°13. Págs. 501 – 518. 


4. Ardila (1985), divide las parafasias en: literales y verbales. Las literales se dividen a su vez en fonológicas y articulatorias. Las fonológicas hacen referencia a la perdida de la marca o acento y a la cercanía acústica o de sonido. Las articulatorias a la forma de la articulación y el punto de articulación. En cuanto a las verbales, distingue entre las semánticas y las morfológicas. En las semánticas se encuentra un mayor nivel de generalidad, se mantiene un mismo campo semántico, hay pérdida del sistema jerárquico y la presencia de circunloquios. En cuanto a las morfológicas se encuentra la conservación del morfema gramatical, perdida del morfema lexical y la presencia de unidades mayores (sintagmas, frases). Afirma que cuando una palabra esta tan transformada con respecto a la palabra original, de tal manera que ésta se hace irreconocible se habla de un neologismo afásico. Ver: Ardila (1985). Neuropsicología y Psiquiatría. En: Revista Colombiana de Psiquiatría. Vol XIV. N° 3. Págs. 361 – 373.


5. El discurso consiste en una serie de constituyentes del lenguaje que se combinan en varias maneras para formar un número de unidades significativas diversas. Ver: Atkinson RC, Shiffrin RM. “Human Memory: A proposed system and its control process”. In: Bower GH (ed). The Psychology of learning and motivation, New York. Academic Press. 1968.

6. En el trabajo de Sánchez y Pérez (2005), se hipotetiza que el lenguaje producido por el individuo con afasia acústico-amnésica  tiende a ser similar a las ejecuciones de sujetos sin amnesia en  términos de productividad y complejidad. Ver: Sánchez, N y Pérez, M. “Afasia acústico-amnésica: Alteración de la memoria en la producción del discurso y su rehabilitación. Presentación de caso”. En: Plasticidad y restauración Neurológica. Vol. 4. Numero. 1 – 2. Julio-Diciembre de 2005. Págs. 21-23.

7. Para Pietrosemoli, la característica fundamental del par adyacente es que ésta unidad de análisis constituye un lugar obligante (espacio de habla), para el otro en condiciones naturales (Pietrosemoli 2007, pág. 309). Para Scheglof (2007), las principales características de los pares adyacentes son las siguientes: (i) son compuestos por dos turnos; (ii) por diferentes hablantes; (iii) hay un lugar adyacente, es decir uno después del otro; (iv) los turnos son relativamente ordenados. A su vez, estos se dividen en: first pair parts y second pair parts. Los primeros hacen referencia a tipos en los cuales aparece una pregunta, oferta, invitación, anuncio o requerimiento, los cuales inician algún intercambio conversacional. Los segundos son del tipo de respuesta, agradecimiento, recepción, declinación, de acuerdo o desacuerdo, etc. Tipos que son respuesta a los primeros. Los pares adyacentes, son entonces compuestos  por tipos como: greeting – greeting, question – answer, offer – accept/decline. Consideremos por ejemplo, que la primera parte adyacente es Hola, o ¿Tú sabes qué hora es?, o ¿Te gustaría tomar una taza de café? y las segundas partes de los pares adyacentes fuesen en su orden: buenos días, cuatro de la tarde o no gracias. En términos de Schegloff (2007): “the pair types which they can partially compose: greeting–greeting (“Hello,” “Hi”), question–answer (“Do you know what time it is?”, “Four o’clock”), offer–accept/decline (“Would you like a cup of coffee?”, “No, thanks,” if it is declined). The basic practice or rule of operation, then, by which the minimal form of the adjacency pair is produced is: given the recognizable production of a first pair part, on its first possible completion its speaker should stop, a next speaker should start (often someone selected as next speaker by the FPP), and should produce a second pair part of the same pair type. (Schegloff, 2007, págs., 13 – 14).

8. El Test Token consta de 20 tokens o fichas de cinco colores (rojo, azul, verde, amarillo, blanco), de dos formas (círculos, cuadrados) y de dos tamaños (grandes, chicos), que son manejados por el sujeto según las órdenes verbales del examinador. El examinador va dando instrucciones utilizando cada vez una mayor cantidad de palabras. La aplicación se complejiza cuando el examinado avanza en la respuesta. El total de instrucciones es de 62. (Lezak, 1983). El Test Boston tiene como objetivos diagnosticar la presencia/ausencia de un cuadro afásico, mediante el uso de 16 laminas, en cinco fases: habla de conversación y exposición, comprensión auditiva, expresión oral, comprensión del lenguaje escrito y escritura. Ver: Moreno, J. y García Baamonde, M. ”Guía de Recursos para la Evaluación del Lenguaje”. Madrid. CCS. 2003.


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