REVISTA DE PSICOLOGIA -GEPU-
ISSN 2145-6569
IBSN 2145-6569-0-7

   
 
  Los Rasgos Subjetivos en la Conformación de Perspectivas Temporales de Futuro en un Grupo de Jóvenes
Los Rasgos Subjetivos en la Conformación de Perspectivas Temporales de Futuro en un Grupo de Jóvenes

Jhonatan Martínez  

 

Universidad de Manizales / Colombia 
 

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Jhonatan Martínez. Profesional en Recreación, Estudiante de la Maestría en Educación y Desarrollo Humano en la Línea de Socialización Política y Construcción de Subjetividades de la Universidad de Manizales-CINDE. Correo electrónico: jhonatan-martinez-v@hotmail.com 


Recibido: 7 de Septiembre de 2012
Aprobado: 10 de Abril de 2013

Referencia Recomendada: Martínez, J. (2013). Los rasgos subjetivos en la conformación de perspectivas temporales de futuro en un grupo de jóvenes. Revista de Psicología GEPU, 4 (1), 38-61. 
  

Resumen: En el presente artículo se socializan los resultados más relevantes del proceso investigativo realizado sobre los trazos subjetivos presentes en un grupo de jóvenes de la ciudad de Cali y su incidencia en la construcción de sus perspectivas temporales de futuro “PTF”, así como la forma en que dichas perspectivas se modelan de acuerdo a los agenciamientos que los jóvenes proyectan en sus vidas cotidianas y transmiten en sus narrativas. De esta forma, se realiza la interpretación correspondiente con categorías como Subjetividad, Horizonte  de Expectativa, Espacio de Experiencia y Agencia Humana, planteando desde algunos autores guía como Kosselleck y Zemelman, algunas reflexiones y conclusiones derivadas de un ejercicio comprensivo sobre las narrativas de dichos jóvenes.


Palabras Claves
Perspectivas Temporales de Futuro, Horizonte de Expectativa, Espacio de Experiencia  y Subjetividad

Agradecimientos: Esto es por ustedes… entonces gracias.
 

Introducción


El presente artículo se basa en las reflexiones y resultados derivados de la experiencia investigativa orientada a la comprensión de los aspectos subjetivos de un grupo de jóvenes de la ciudad de Cali, que inciden en la construcción de sus “Perspectivas Temporales de Futuro” (PTF). 


Para desarrollar dicha investigación, el autor se propuso explorar las experiencias pasadas y presentes de un grupo de jóvenes de la ciudad de Cali, a partir de aquellos eventos que consideran  importantes en su historia de vida; así mismo, se identificaron las ideaciones que dichos jóvenes han construido sobre su futuro y finalmente, se realizó una interpretación comprensiva de sus relatos, describiendo las mediaciones que identificaron entre sus experiencias, sentimientos y valoraciones y la configuración de sus “Perspectivas Temporales de Futuro”. Para llevar a cabo este proceso, se aplicó un método de indagación de los rasgos subjetivos que se encuentran presentes en la conformación de dichas perspectivas en el grupo de jóvenes, basado en el enfoque histórico-hermenéutico, ya que el interés se centró en los sujetos como seres de historia, focalizando el proceso investigativo en sus trayectorias en el tiempo, en sus experiencias vividas, con el fin de interpretarlas, en la busca de los rasgos subjetivos en la construcción de “PTF”.


Así pues en virtud de este enfoque, se utilizó un diseño metodológico de corte narrativo, con un alcance comprensivo, puesto que se buscó a través de los relatos, la narración de experiencias, emociones y valoraciones sobre sus historias de vida, indagando por los sentidos que se hallan inmersos en las construcciones subjetivas sobre sus “Perspectivas Temporales de Futuro”. Para dicha indagación, el investigador se apoyó en la técnica de la entrevista narrativa que se caracteriza por ser una entrevista no directiva, ya que se plantea con preguntas abiertas, provocadoras, que pretenden profundizar sobre los mundos subjetivos de las personas entrevistadas. Para este fin, se elaboró un instrumento de entrevista de seis (6) preguntas abiertas que indagaron sobre diversos aspectos relacionados con las experiencias vividas y las “Perspectivas Temporales de Futuro” del grupo de jóvenes informantes.


Para dar cuenta de los aspectos subjetivos que inciden en dicho proceso existencial, se seleccionó como unidad de trabajo, un grupo de seis (6) jóvenes informantes, todos ellos estudiantes de último año de educación media, o en primer año de educación superior, pertenecientes a los estratos dos (2) o tres (3) de la ciudad de Cali. A dichos jóvenes se les aplicó el instrumento en mención y a partir de los repertorios obtenidos en dichas entrevistas, se generó un plan de análisis bajo un  proceso de análisis categorial, identificando las tendencias presentes según lo que insiste en reiterarse en los textos y lo que emerge como excepcionalidad o acontecimiento emblemático. Teniendo en cuenta un proceso sistemático de análisis articulado a la teoría que dio fundamento al proyecto, se concluyó en una interpretación englobante de los textos a partir de la cual se evidenciaron los sentidos presentes en las narraciones de los jóvenes, relacionados con aquellos aspectos subjetivos que inciden en la construcción de sus “Perspectivas Temporales de Futuro”.


A continuación, se presentan los referentes teóricos sobre los que se fundamentó la investigación y que sirvieron para iluminar la reflexión sobre los hallazgos obtenidos, potenciando la interpretación que derivó en las conclusiones del estudio.


1. Reflexiones Teóricas en torno al Tiempo y la Subjetividad 


El presente referente teórico, advierte la necesidad de abordar varios elementos de referencia que se hallan en el núcleo de problematización de la investigación, el cual está referido al interés por conocer sobre las “Perspectivas Temporales de Futuro” y la “Subjetividad”, teniendo en cuenta que el carácter vital que las articula, se enmarca en las mediaciones resultantes entre ambas categorías. A partir de este planteo, se retoma la noción de tiempo y específicamente de tiempo futuro desde Koselleck (1993), señalando desde la visión antropológica de este autor,  los  postulados generales sobre la comprensión de la realidad socio-histórica de los sujetos. El autor propone dos categorías como lo son el “espacio de experiencia” y “el horizonte de expectativa”.  


Posteriormente a este abordaje, se desarrollará la categoría de Perspectivas Temporales de Futuro (PTF) (1), propuesta por Carcelen Velarde, M y Martínez U, P (2008), la cual está referida a: 


La representación mental del futuro en el presente y comprende las metas u objetos motivacionales, así como la ubicación temporal de las mismas. Los objetos motivacionales conforman el contenido de la Perspectiva Temporal Futura y su ubicación temporal define el tiempo en que se concretaran dichas metas —corto, mediano o largo plazo (pág. 11). 


La experiencia y la expectativa según Koselleck (1993)  son categorías que conforman la posibilidad del conocimiento como construcción social colectiva de los momentos del mundo de la vida, y es desde allí en donde estas categorías, configuran la posibilidad de generación de lo que se concibe como “la historia;” ya que éstas  configuran la realidad humana; así lo puntualiza el autor: “experiencia y expectativa. Por lo tanto, nuestras dos categorías indican la condición humana universal; si así se quiere, remiten a un dato antropológico previo, sin el cual la historia no es ni posible, ni siquiera concebible” (pag.336) (2).

Para el autor, la experiencia y la expectativa son la llave de acceso a las relaciones de tiempo, como lo es el tránsito de tiempo pasado-futuro, de tal manera que es evidencia fehaciente de los cambios que “presupone”, sin certeza total, la transformación histórica de las cosas y la generación de “historias posibles”, no pretendiendo ser factor predictivo  y desde luego a la emergencia de un “nuevo tiempo” al que yo denomino el intangible presente.


Esto se da, por que a diferencia del razonamiento lógico estas categorías no tienen una correlación ni directa, ni indirectamente proporcional en todos los casos entre ellas; sin embargo, el autor nos invita a pensar en una definición de experiencia como un “pasado-presente” y a la expectativa como un “hecho futuro-presente”. Cabe mencionar que estas categorías como las menciona el autor, se remiten al espacio de la modernidad, que para algunos teóricos aún es nuestro tiempo presente, porque solo en ella se evidencia la conformación de estas, como dos conceptos que no son simétricos, debido a que el pasado  posee un carácter espacial  de la vivencia, que  a su vez está formada por una serie de acontecimientos anteriores y la expectativa que para Koselleckes en cierto sentido la esperanza, basada en esa línea intangible que como se expresa en el chiste político sobre Kruschev; “… Horizonte, línea imaginaria que separa el cielo de la tierra y que se aleja cuando uno se acerca” (pág. 340). La expectativa se ubica en ese lugar en donde es imposible experimentarla, donde todo pronóstico cae en la incertidumbre, en el horizonte. Y es por eso, que se puede afirmar que mientras más se fortalezca la modernidad, más se aumentará las distancia entre las categorías y es allí, en ese distanciamiento que  el autor refiere que: 

Mi tesis es que en la época moderna va aumentando progresivamente la diferencia entre experiencia y expectativa, o, más exactamente, que sólo se puede concebir la modernidad como un tiempo nuevo desde que las expectativas se han ido alejando cada vez más de las experiencias hechas (pág. 344).


Lo anterior no advierte una perdida relacional, ya que si bien las “esperanzas” no pueden definirse con exactitud en las vivencias, no es correcto pensar que las esperanzas y/o anhelos no se basen  en la historicidad de los seres, o como lo denomina Koselleck (1993) en el espacio de experiencia. 


Una manera de expresar de forma genérica los conceptos del autor, podría ser la de concebir a la esperanza en un nivel mucho más profundo al de la expectativa y a la experiencia en uno más profundo que la del recuerdo. Por lo que estas configuran a su vez a la historia y al conocimiento, evidenciando una fuerte correspondencia interna entre lo denominado futuro-pasado. Tal como lo refiere el autor: 


La experiencia y la expectativa son dos categorías para tematizar el tiempo histórico por entrecruzar el pasado y el futuro. Las categorías son adecuadas para intentar descubrir el tiempo histórico también en el campo de la investigación empírica, pues enriquecidas en su contenido, dirigen las unidades concretas de acción en la ejecución del movimiento social o político (pág. 337).


Cabe mencionar que en su trabajo Koselleck (1993) invita a pensar en estas categorías como “metahistóricas” ubicándolas en el desarrollo del sujeto, más cuando operacionaliza las categorías con sus ofertas conceptuales, donde expone que en la experiencia se fusionan la elaboración racional, con los modos del conocimiento, usando como eje central la experiencia propia del sujeto y la experiencia ajena. De igual forma, plantea que la expectativa se realiza en el ya, en el futuro-presente, haciendo de ésta, una categoría  conformada por las dualidades esperanza/ temor, deseo/ voluntad, inquietud/análisis. 


Esta dualidad muestra implica que estas categorías de forma individual no lleguen a coincidir, así como el futuro y el pasado no coinciden, ya que la experiencia tiene diferentes connotaciones de acuerdo a los trayectos temporales diferentes. Por esta razón, se puede afirmar que la experiencia procede del “pasado espacial”, ya que reúne diferentes momentos, siempre y cuando sean anteriores. Y en lo referido a la expectativa, es ese momento en donde se construye un futuro posible o nuevo, según sea el caso,  dando origen a la posibilidad de construcción de nuevas experiencias que son en todo caso inciertas, a pesar de toda visión racional o pronóstico.


Si bien se ha mencionado que según el autor, estas categorías no llegan a coincidir y que no poseen una correlación directamente proporcional, es necesario reiterar que no es correcto deducir la expectativa a partir de la experiencia, como tampoco es correcto  pensar que la expectativa se debe basar en la experiencia, concluyendo que el futuro histórico no es una predicción exacta del pasado histórico, pero sí es un horizonte en la construcción de resultados probables.


Ampliando los argumentos que explican este postulado, se puede señalar que: 


1. La expectativa sobre el futuro no está predeterminada totalmente por la experiencia del pasado, aunque es desde allí que el sujeto construye las limitaciones de la “posibilidad” como expectativa de futuro.


2. Aún sabiendo de antemano que horizonte de expectativa y espacio de experiencia son mucho más, se puede proponer la siguiente relación: “Recuerdo y esperanza = historia”


De otra parte, Kosselleck (1993) propone otras categorías igualmente importantes para ampliar  la comprensión sobre experiencia y expectativa. Estas son la predicción y la aceleración. El autor señala la diferenciación y distanciamiento entre sí, de las categorías con la noción de “la  aceleración” que está referida a la forma cómo se evidencia la modificación gradualmente más “acelerada” de los ritmos y espacios del mundo de la vida. 


No obstante, se señala la necesidad de advertir sobre la crisis o etapa novedosa de la modernidad, en donde sugiere que esta “aceleración” también tendería a disminuir: 


Así, podría suceder que una determinación relacional antigua volviera de nuevo por sus fueros: cuanto mayor sea la experiencia, tanto más cauta, pero también tanto más abierta la expectativa. Más allá de cualquier énfasis, se habría alcanzado entonces el final de la ‘modernidad’ en el sentido del progreso optimizante (pág.345).


De otra parte, la predicción la expone como una situación emergente que si bien se basa en la experiencia, también se imprimen  a ella, fuerzas emocionales tales como anhelos y deseos, que determinan sus condiciones, razón por la cual, a pesar de su fuerza práctica, siempre hay presencia de expectativa: 


Es el espacio de experiencia abierto hacia el futuro el que extiende el horizonte de expectativa. Las experiencias liberan los pronósticos y los guían. Pero los pronósticos también viene determinados por el mandato previo de esperar algo. La predicción referida al campo más o menos amplio de las acciones libera expectativas en las que también entran el temor o la esperanza (pág. 337).


En suma, para Koselleck (2001) las categorías de “espacio de experiencia” y “horizonte de expectativa”, presentan cambios o evoluciones históricas en lo referido a su coordinación interna entre estas; es decir, es a partir del tiempo moderno que se amplían las diferencias entre estas, dando a pensar que en este tiempo histórico, la expectativa se aleja de la experiencia. No obstante, es en este periodo donde aparece una noción que las agrupa como modo de relación o resultado de sus interacciones y es “el progreso”. Tal como lo explica el autor: 


No fue solo el horizonte de expectativa el que adquirió una cualidad históricamente nueva y que utópicamente se puede sobrepasar de forma continua. También el espacio de experiencia se ha modificado progresivamente. El concepto de progreso se acuñó sólo a finales del siglo XVIII, cuando se trató de reunir la abundancia de experiencia de los tres siglos precedente. El concepto único y universal de progreso se nutría de muchas experiencia nuevas, individuales, engarzadas cada vez más profundamente en la vida cotidiana, experiencias de progresos sectoriales que todavía no habían existido anteriormente (pág. 349).


Se afirma entonces que el progreso une a la experiencia y a la expectativa, en un espacio temporal de variación; es en este tiempo histórico en que el “horizonte de expectativa” ya no está limitado al “espacio de experiencia”, ya que el pensamiento social se ha transformado y a partir de ese momento, se puede pensar en algo nuevo, en ese mundo de posibilidades llamado “futuro”. En el cambio de matriz histórica, lo novedoso implicó que el futuro pudiese alejarse de las estructuras anteriores, de la situación previa, por lo cual en este orden de cosas, la expectativa no cierra el espacio, conteniendo la experiencia, sino que visiona ordenes que nunca han existido. 


Por otra parte, toma fuerza la idea de que la expectativa se basa en la posibilidad de creación de unos espacios posibles de experiencia. Por esto cabe mencionar que si bien hay una tensión entre las categorías, se puede afirmar que en la actualidad la vigencia de la categoría “expectativa”, se basa en la posibilidad de creación de unos espacios de experiencia; es decir, son los anhelos los que posibilitan las metas o fines y son estos, los que se prefiguran en un determinado espacio de experiencia. En este sentido, se puede afirmar que un concepto solo sirve cuando cumple dos funciones: la explicación del mismo término y  su proyección en el futuro; por esto, los conceptos evidencian los ámbitos de experiencia y esperanza de las épocas y en el momento en que los conceptos atraviesan el momento histórico de los acontecimientos y sucesos, es donde la historia gana su verdadera validez e importancia.


1.1 Perspectiva Temporal Futura


Para abordar esta categoría, se retomarán los planteamientos de Carcelen Velarde, María  y Martínez U, Patricia (2208), quienes al desarrollar sus planteos sobre los llamados “planes de vida o futuro”, los resemantizan denominándolos “Perspectiva Temporal Futura” (P.T.F), la cual denota la aparición de un contexto determinado y de un juego de tiempos pasado/presente/futuro, que ubican las expectativas, metas, visiones, experiencias y representaciones mentales que los individuos hacen de su existencia; estas gozan de características propias y diferenciadas según las condiciones particulares de cada sujeto y la significación que este realice sobre su relación con cada uno de los tres tiempos, se deberá a la importancia que se le otorgue a cada periodo, según su espacio de experiencia.


De acuerdo con Nulttin (En: Martínez Uribe 2004), las P.T.F poseen dos aspectos, que se podrían definir como:


1. Los objetos motivacionales; los cuales pueden considerarse como objetos fin y/o medio en la medida en que estos dirigen la conducta del sujeto, y al mismo tiempo pueden ser un enlace o escalón para un fin posterior, situación que determina el contenido de la meta y la ubicación temporal de la misma. Esto genera la intencionalidad abierta del sujeto como un factor de focalización de sus metas. 


2. La ubicación temporal de las metas; Esto define la relación afectiva o valorativa que el sujeto le otorga a la triada del tiempo en sus distintos momentos, por tanto, hace referencia a lo que se denomina “Actitudes Temporales”.


Hay que advertir que el futuro es el tiempo más constante en el sujeto ya que los eventos propios de este tiempo están simbolizados en el presente y en menor frecuencia en el pasado, haciendo de este el eje motivador que da un sentido concreto a ambos, convirtiéndose en el regulador de las acciones de las personas, por lo que estos objetos ajenos y propios son la fuente motivadora, a la vez que guían las acciones de los sujetos.


Los sujetos pueden suponer los resultados de sus actos y desde ahí tomar las medidas necesarias, para evitar fines no deseados. Esta sensación se conecta con la noción de P.T.F, en la medida en que las personas tienen un ideal del “llegar a SER” y así mismo, albergan temor de llegar a convertirse en algo “extraño” a su ideal, por lo que la P.T.F es un concepto que liga la cognición, como proceso superior  del individuo y la motivación, como un proceso sublime del SER, lo cual lo convierte en una especie de vehículo de homeostasis de la conducta, tanto presente como futura, así como de la visión propia de y a futuro. En este punto, es necesario señalar quela P.T.F  se manifiesta de múltiples maneras, ya que cada sujeto posee una historicidad diferente¸ sin embargo, los “sucesos futuros” están enmarcados en el interior del intelecto del tiempo presente y son los que determinan las pautas de comportamiento de las personas, buscando así dar respuesta  a la concepción propia de su bienestar.


La satisfacción con la vida particular, situación que se encuentra en el componente cognitivo de la subjetividad, le da valor a esa secuencia indeterminada de propio devenir, ya que la plenitud (Rogers, 1977) se consigue en la interminable red de acciones y proyectos que realiza el sujeto y que en determinados momentos son de tipo individual o colectivo, dependiendo de la utilidad que se les atribuya al momento de lograr las metas determinadas, consideradas como satisfactores de bienestar (Max Neef 1986)


Pero para poder dar claridad al proceso de la búsqueda del “bienestar del sujeto” y las P.T.F, hay que preguntarse por las metas: ¿qué son las metas? Estas son las regulaciones que impulsan a continuar en el devenir histórico. Así lo define Nuttin (En: Martínez Uribe, XXX): “suponen una representación mental acompañada de afectos o emociones, la cual desemboca en un conjunto de acciones para su concreción


Entendiendo que las metas son el aparato operativo de la representación mental del bienestar y desde luego también lo son de la P.T.F, según el autor mencionado, las metas se organizan en una estructura que goza de tres factores y se plantea de la siguiente manera:


Factor        

Explicación

Multi-determinación

Se refiere al logro particular que permite la consecución de diferentes metas. Ejemplo : un deportista de bajo perfil, logra ganar un torneo de prestigio en su disciplina deportiva, este logro le otorga, beneficios en lo social, financiero, deportivo, P.T.F

Equipotencialidad

Esto ocurre cuando un logro puede ser alcanzado por distintas formas. Ejemplo: las investigaciones de tipo social.

Equifinalidad

La potencialidad que tienen distintas metas de producir un determinado resultado; de otra forma seria, que existe más de un camino para lograr determinado objetivo, partiendo de condiciones iniciales y medios distintos Ejemplo: un entrenador deportivo frente a la generación de  determinados logros en un grupo de trabajo


Los anteriores factores que definen la naturaleza de las metas, no son producto de la generación espontánea, pues es necesario advertir que las condiciones donde dichas metas emergen se convierten en claves para definir su orientación como multideterminación, equipotencialidad o equifinalidad.  Estas metas entendidas bajo esta concepción, se convierten en  constitutivas del sujeto (subjetividad), y contribuyen a recrear su contexto de vida natural,  ya que ningún individuo por extraño que pudiese parecer, logra distanciarse de su ambiente natural y antes bien, la forma como el individuo se relaciona con su ambiente, incide en las decisiones sobre su futuro, pues en función de ello, elige sus espacios futuros, así como las metas a conseguir y los cursos de acción de estas. Esto se da, no por la aparición o  experiencia de determinados sucesos, si no, por la adjudicación de valor que el sujeto hace de estos. En palabras de Martínez Uribe: “Individuo y ambiente para Nuttin, no son entidades separadas, las personas se hallan siempre en alguna situación, existe por lo tanto, una red de relaciones donde ambos, individuo y ambiente, constituyen dos polos en una relación siempre dinámica (2004, pág., 7)".

Esta relación dinámica nos reafirma la idea del ser humano en constante movimiento, multidireccional y la decadencia de la  idea lineal, vertical que nos otorgó el progreso. Por tanto, ahora el sujeto no está sometido indefectiblemente al destino, sino que  actúa sobre sus condiciones con el propósito de cambiarlas para su beneficio, lo que deja ver de entrada el concepto de movilidad unido a los auto- desarrollos y auto-concepto del sujeto, en búsqueda de su experiencia, como mera recreación de la cotidianidad sino como algo superior a la “subsistencia”. Desde este núcleo existencial en el sujeto, se genera una red de crecimiento hacia los terceros, bien sea de relación directa, indirecta o de agencias presentes o futuras.

Para profundizar en el enunciando anterior, se retoman algunas aportaciones de Bandura (2001), quien plantea que los sujetos son vehículos de experiencia y expectativa y todos sus “sistemas” tienen la función de cumplir con las acciones y metas que dan dirección y valor a sus destinos, desarrollando lo que él denomina “agencia humana”, categoría que está conformada por:

La intencionalidad
La premeditación
La autoreactividad
El auto-reflejo

Cada uno de estos puntos está asociado a los aspectos temporales del sujeto, así:

Aspecto      

Explicación

la intencionalidad

 

“…se refiere a la capacidad del ser humano de actuar en función a un propósito. Una intención es una representación de un curso futuro de acción; intención y acción poseen, en este sentido, una relación funcional”

la premeditación

 

“está estrechamente ligada a la Perspectiva Temporal Futura y se manifiesta de diferentes maneras. La gente se propone metas, se anticipa a las consecuencias de sus futuras o posibles acciones y selecciona cursos de acción…”

la autoreactividad

 

“…refiere a la capacidad de una persona de autorregularse y automotivarse a partir de una intención y un plan de acción.”

el auto-reflejo

 

“…se relaciona con la manera en que las personas examinan su propio funcionamiento. Las personas evalúan su propia motivación, sus valores y el significado de sus vidas.”


La relación entre historicidad y agencia humana, determina el grado de valor o significación que le atribuye el sujeto a los eventos, siendo estos últimos los puntos de referencia  bien sea por que marcan la conducta debido a su riqueza en el espacio de experiencia o determina los horizontes de expectativa de  futuro del sujeto, o porque sirven de referencia para la ubicación de otros factores. Sin embargo, estas referencias de eventos o de relaciones están marcadas por la subjetividad propia, la cual reconfigura dichas relaciones de eventos, haciendo en estos modificaciones según la sensación temporal y contexto en que se desarrolla el sujeto. 


Ya se explicó que la P.T.F pasa por los objetos de deseo y por la proyección metodológica de esto; a su vez, las PTF están configuradas por la necesidad de bienestar del individuo y la adquisición de metas, metas que están compuestas por su propia configuración. Todo lo anterior se mezcla en un desarrollo no lineal vertical, si no en un devenir en donde la subjetividad y los entornos pasados, presentes y futuros determinan la conducta y visión del sujeto. De esta manera, Nulttin (1985) y a Estaún (1996) recalcan esta naturaleza  de las PTF definiéndola como un concepto que “…supone la configuración de objetos temporalmente localizados y posee una extensión, una densidad, un grado de estructuración y un nivel de realismo o coherencia” (pág. 13).


Respecto a la actitud y la orientación temporal de los sujetos, estos autores acuden al concepto de Actitud Temporal definida como “la inclinación positiva o negativa hacia el pasado, presente y futuro” (2004 pág. 17); en este orden de ideas, los autores trazan una diferencia con el concepto de Orientación Temporal, la cual definen como “la dirección preferencial de una persona hacia eventos de pasado, presente o futuro.” (17).


En ultimas, para Estaún, la P.T.F es una relación cognitivo-motivacional, construida  desde la experiencia y para Nulttin, la P.T.F se edifica sobre los proyectos o la construcción de estos, siendo este elemento la base de la existencia de la PTF fundada en la experiencia.


Dando cierre a estas reflexiones teóricas que constituyen el marco de referencia del presente trabajo, se abordan algunos aspectos planteados sobre la subjetividad, desde la postura de Hugo Zemelman (1996) ya que él posiciona la memoria y las visiones utópicas, como manifestaciones de la subjetividad. Así mismo, plantea que la construcción histórica de lo social,  que se forma a partir de una articulación de tiempos y espacios, genera respuestas a las necesidades en momentos y lugares determinados, sugiriendo la aparición de sentidos de futuro. Según el autor, la subjetividad se conforma de procesos socio-culturales como la necesidad, la experiencia y la visión de futuro. Estos planteos, invitan a pensar la realidad como una construcción de voluntades, en la cual juegan un papel decisivo las construcciones subjetivas.


Proceso         

Explicación

la necesidad

 

Es la forma de concretar el mundo de la vida individual del sujeto, siendo espacio y entorno. Haciendo parte de sus desafíos

La experiencia

 

Es una posibilidad entre tiempo y espacio, para que desde el presente se evalúen la multiplicidad de opciones nuevas o la continuidad de las ya conocidas

la visión

de futuro

Es la realidad posible y alcanzable que no posee una relación continua con la realidad presente


Bajo estos referentes, la subjetividad se concibe como una construcción de la realidad histórica del individuo, ya que se posee la posibilidad de la creación de mundos posibles,  desde su misma potencialidad. Es el deseo de transformar la utopía deseable, en realidad objetiva por medio de los espacios de experiencia y las visiones de futuro. Para Zemelman (1997), todo ello sucede en la construcción de realidad, que sucede en la relación experiencia/conciencia, relación que podría verse como fuente de poder ya que esta si bien pertenece a las representaciones simbólicas, también puede transformarse en conocimiento y realidad, brindando la posibilidad de pensar en un nuevo mundo de la historicidad y de la realidad propia.

2. Hallazgos 

Con relación a las “experiencias”, en los relatos es reiterativo el hecho de que los jóvenes mencionen la pérdida del sujeto que realiza las condiciones de rol paternal, o  el debilitamiento de dicha función por el deterioro de la salud de dicho sujeto, lo que les afecta en gran medida en su presente, transformando sus hábitos de vida y sus percepciones sobre esta; la magnitud de dichos cambios se materializa en los momentos específicos de sus pérdidas, esto en la medida en que los jóvenes toman este proceso como referente o modelo para adoptarlo como patrón de vida o de ejemplo negativo para distanciarse de dicho modelo, proyectando así sus políticas internas de vida.
 
Esto puede tener un gran impacto en la vida presente, ya que la pérdida de quien cumple la función paterna, afecta la conformación familiar siendo el motor de muchos cambios en las realidades de los jóvenes, teniendo como una constante, cambios de forma directa en las condiciones de la calidad de vida de ellos y de su entorno general, ya que en algunos casos estas pérdidas motivan el cambio de residencia, y también de las instituciones educativas a las que pertenecen; sin embargo, los jóvenes refieren que dichos procesos no son negativos ya que los espacios de residencia que afrontan como nuevos en sus distintos momentos, les ha brindado nuevos climas de vida y los nuevos escenarios escolares les dan la posibilidad de conocer nuevas personas que en algunos casos sirven de potenciación. Así mismo, como escenario global, el colegio se convierte en un refugio para afrontar otros procesos de vida, en especial cuando en el interior de sus hogares se afrontan crisis. Para ilustrar esto, se muestra un extracto de entrevista:

“…hubo un tiempo en donde ahhh. Las peleas de mis papas, y todo el ambiente en la casa era horrible, o sea no podía ni siquiera llegar porque se sentía la tensión, sin embargo gracias a Dios no nos afecto en las notas ni en la manera académica ni nada…” (Sujeto 6)

“soy invisible para mis amigos y visible para los profesores, soy visible para los profesores” (Sujeto 4)

Un aspecto relacionado con esta característica, es el hecho de que los jóvenes que denuncian la pérdida de la figura que cumple la función paternal, toman un sentido más alto del aprecio por la madre, y valoran en detalle sus logros y sacrificios generando distintas estrategias de valoración y relación con ella.

“… por que por lo regular yo veía que mi madre era exitosa y había salido adelante… entonces eso fue lo que me impulsó a seguir…” (Sujeto 1)

“mi madre fue madre soltera de tres niños creo que no es nada fácil… con todo lo que ella se ha matado y todo, para después salir una cosas raras…” (Sujeto 5)

De esta misma forma, si bien todos refieren el hogar como centro de formación, valoración y crecimiento afectivo, así mismo señalan que los errores que comenten sus padres en sus relaciones de pareja y hacia ellos, les ayuda a visionar los errores que no desean cometer, esto en la medida en que aceptan que los valores estimulados desde sus entornos familiares les hace personas más proactivas y más cercanos al aprendizaje, tomando a sus padres como modelo bien para adoptarlo o rechazarlo. Así mismo, en forma excepcional,  se señala que el progreso que su madre obtuvo cuando enviudó es la demostración de que hay que pensar de manera autónoma; igualmente, es un estimulo para evitar una procreación extendida que es vista como una carga excesiva que impide el desarrollo personal y para abstenerse de afrontar relaciones emocionales transitorias.

Siguiendo con el horizonte de las experiencias de los jóvenes, hay que advertir que cuando los cambios de residencia se dan en la infancia, ellos logran una adaptabilidad a los espacios y frente a las competencias emocionales, claro está, siempre y cuando los espacios no sean nocivos. 

En lo referido a los escenarios sociales, los jóvenes refieren la participación en organizaciones de tipo civil o deportivas donde evidencian las posibilidades de la autoridad  y las conformaciones de grupos de pares y superiores como un espacio atractivo de la socialización y las mediaciones de poder, más cuando ellos se ven así  mismos como inteligentes a nivel cognitivo, pero poco asertivos a nivel socio-afectivo. 

De acuerdo al análisis realizado, lo anterior también se relaciona con motivaciones futuras de progreso, pues los jóvenes expresan en forma reiterada la necesidad de trabajar por una remuneración y por alcanzar su independencia personal, pues ambas conquistas gozan del beneplácito del mundo adulto, ya que de su desempeño laboral no solo adquieren recursos para sus fines inmediatos y a mediano plazo si no también la práctica laboral que los fortalece en sus condiciones subjetivas, configurando ese supuesto del “llegar a ser” sujeto adulto. Esta situación que afirma el deseo de progreso o de mejorar sus condiciones inmediatas, escenario que se evidencia en sus discursos, mostrando la importancia de la motivación, bien sea por medirse con sus pares o con sus propios retos, un factor determinante  y una gran “expectativa” en la forma cómo afrontan sus realidades y la generación de objetivos en su futuro inmediato. Dicha motivación es más que un fin, pues parece cumplir un papel de mediación ya que los jóvenes conciben su progreso personal como una herramienta para poder ayudar a sus hogares o proveerles satisfactores a las necesidades de sus familias.

“…pues ya uno con plata hay que pensar en ver como esta mi mamá y pues mi hermano quieran, ellos verán si se quedan en la ciudad o por el contrario nop…” (Sujeto 1)

“Por qué antes de uno pensar en irse, pues si uno debe de ver como esta la condición en la casa... yo tengo que estar segura que mi mamá y pues mi papá estén bien y ahí sip. Listo” (Sujeto 4)

Es aquí donde podemos evidenciar los rasgos de lo que Nuttin nos indica en los objetos motivacionales; estos intangibles en el espacio de experiencia del intangible presente, en donde se conforman y se re-conforman, los objetos motivacionales al paso del tiempo, cuando estos jóvenes realizan su intro-proyección y ven su recorrido evaluando las herramientas que podrían tener para afrontar esa incertidumbre propia del que está por terminar un proceso y da inicio a otro, que propone retos y condiciones diferentes.

Es esto lo que les impulsa a valorar lo vivido como presente, como lo es en el caso de los que iniciaron un ciclo propedéutico (técnico) que en algunos casos es ofertado por la institución de educación media y en otros por solicitud propia de los hogares como posibilidad de crecimiento:

“Por eso ella misma fue la que me inscribió en INTENALCO, ella me llevo para que escogiera que quería estudiar los sábados, pues una carrera técnica para que cuando salga de 11º por lo menos tenga una técnica y así pueda defenderme o ayudarme con el estudio que vaya a hacer en la universidad.” (Sujeto 4)

“otra cosa que me parece importante, es cuando ya en 10º entramos a ver carreras en una universidad y a mí siempre me habían gustado los sistemas y pues el colegio me brindó la oportunidad de estudiar unos 4 semestres de sistemas y pues me encanto.” (Sujeto 1)

Esto se recalca cuando ellos afirman que estos procesos les han ayudado a conseguir algún tipo de empleo y que entienden que este es una herramienta para poder acceder a empleos de forma más efectiva que el resto de los bachilleres. No obstante, estos procesos van acompañados de otro tipo experiencias vividas por fuera del marco escolar de los jóvenes; dichas experiencias tienen que ver con la dimensión de su sexualidad y son consideradas traumáticas, con implicaciones que les ha marcado sus vida. Estas experiencias se refieren a eventos donde varios y varias jóvenes han sido víctimas de algún tipo de violencia sexual, frente a lo cual expresan que dicho suceso contribuyó a fortalecerlos en sus personalidades y a prepararlos para lo que se podrá presentar en un futuro. Experiencias que se visualizan en los ámbitos laborales y cotidianos, así: 

“ya me acostumbre a saber que si ya me paso, pues me paso y por eso no debo amargarme la vida, ni nada por estilo sino seguir adelante y dejarlo atrás, un pasado y ya y pues gracias a eso he podido ser más fuerte, seguir adelante y pues por esos problemas no me puedo echar pa’ atrás.”

Otro aspecto que se evidencia en los relatos, es la valoración de los guías pares o adultos distintos a los padres, ya que estos se convierten en figuras de motivación e imitación consciente e inconsciente que los invita a tomar decisiones sobre su actuar y su peculiaridad, en especial en la toma de decisiones que afectan su futuro; esto se visualiza en las vinculaciones laborales o la orientación vocacional, lo cual puede estar mostrando poca seguridad frente a las decisiones propias, situación que aparece de forma reiterada. 

De otra parte, los jóvenes disponen toda su expectativa en una meta visional de corto plazo como lo es el acceso a la universidad, en especial a la universidad pública, debido a que esta, en su imaginario social, es la llave de acceso al universo de posibilidades de prestigio y éxito que ellos desean y se constituye en el camino del bien social que se tiene tradicionalmente establecido por el orden. Esta situación pone en juego su fortaleza emocional, ya que ellos afirman ser personas inteligentes y evalúan su buen desempeño cognitivo como garantía de cumplimiento de dicho proyecto. Esta situación, muestra el conocimiento poco estructurado sobre las lógicas que se siguen en  la universidad y mucho más, tratándose de la universidad pública. Siendo este un proceso dual de las emociones y valoraciones ya que por un lado, este proceso es definitorio en las acciones que dichos jóvenes desarrollan en un marco de 3 a 5 años y por el otro, cumple con la línea de expectativas de sus respectivos hogares en donde el acceso a la universidad y la culminación de dicho proceso es un deseo de sus  padres o cuidadores primarios. Este escenario futuro, les otorga un peso emocional adicional a dicha meta de  “hacerse profesionales". 

Ahora bien, en cuanto a lo referido a las experiencias y su relación con el presente,  cabe mencionar que de forma excepcional los eventos traumáticos como los referidos a la violencia sexual, se relacionan con la adopción de conductas de cambio y como un potencializador de los proyectos presentes y futuros, mucho más cuando el sujeto refiere que el apoyo de sus padres es el mejor motor para seguir adelante en todo proceso.

“…Tuve un caso donde estuve a punto de una violación, pero he sabido llevar la situación, o sea no me atormento…” (Sujeto 3)

“…Otra cosa que me pareció buena fue haberme salido del centro, donde este señor porque molestaba mucho y trabajar pues bajo presión que lo estén a uno  acosando” (Sujeto 5)

De igual forma, se menciona en apartes de los relatos que las dinámicas familiares les permiten entender que una herramienta con la que cuentan y deben seguir contando en el desarrollo de su vida es la diplomacia y la sinceridad, ya que el manejo de estas, le permite movilizarse y conseguir los propósitos que se han trazado transitoriamente.  Es necesario aclarar que esta fortaleza se adquiere bajo la reflexividad propia a los contextos que rodean a los jóvenes y la presencia de figuras guías como hermanos o iguales mayores les ofertan, dependiendo del género, experiencias en ámbitos distintos. Sin embargo, al parecer los jóvenes entienden que las amistades pueden “manipular” sus creencias en la medida en que no  se tenga claridad sobre las posturas propias. Esto fue evidente en aquellas narraciones donde aparecen relaciones estrechas con personas que se encuentran en espacios marginales en términos de legalidad. Al margen de todo esto, en forma reiterada se pueden encontrar relatos donde se ponen de manifiesto tendencias proteccionistas hacia los menores y un fuerte proceso valorativo de las madres solteras o divorciadas, como modelo de esfuerzos y sacrificio. Igualmente, en ningún caso de los relatos, los jóvenes refirieron algún grado de importancia que se le atribuya a las relaciones sentimentales y en el presente que narran, no aparece mención a relaciones emocionales como factor determinante de algún aspecto del presente.

De otra parte, en lo relacionado con los enlaces de futuro se observa de forma excepcional, como a pesar de auto-referenciarse como personas inteligentes, el hecho de no poder ingresar de primera mano a la universidad pública, les implica una  confrontación entre la autoimagen y la asertividad social, obligándolos a examinar su grado de humildad. De igual forma un aspecto novedoso es la aparición de deseos de segundos pre-grados y especializaciones específicas en este momento. Mucho más importancia le atribuyen, cuando visualizan que desde estos procesos de cualificación pueden lograra la independencia laboral, visionando su futuro no como empleados de alguna empresa, si no, como empresarios, dueños y directores de sus entornos laborales. Esto se conecta con los deseos de traslado hacia ciudades más grandes donde puedan desplegar ambiciones mayores frente a su futuro.

…tengo mi cuenta de ahorros yo misma, para empezar a pagar, si así y  pues, de ahí para allá ya sigo mirando” (Sujeto 3)

Algo que determina estos aspectos innovadores, es la enunciación de planes de segundo orden para sus futuros, y como estos se anclan en sus historias de vida, bajo la estructura de las posibilidades laborales y las creencias sobre lo que este “plan B” puede ofrecer como seguridad de éxitos en sus metas.

Como se mencionó anteriormente, en algunos relatos aparece mencionado el hecho de que una de las herramientas que les ayudará en un futuro es el uso combinado de la sinceridad y la diplomacia; esto les dará mayores posibilidades de éxito en el mundo laboral que visionan; del mismo modo le adjudican un valor agregado al apoyo de la familia, ya que refieren que este apoyo los hace fuertes frente a los nuevos proyectos que se avecinan.

Igualmente, refieren con énfasis el hecho de terminar sus estudios de media y/o terminar sus estudios a nivel superior, teniendo como una realidad inmediata la posibilidad de seguir con una tecnología, luego de la culminación de su bachillerato. Esto se conecta con actitudes de gratitud ya que la premisa es regresar el apoyo brindado por el núcleo familiar. Finalmente, visualizan que las condiciones de los empleos no son estables pero esto lo valoran como parte del contexto de incertidumbre que deben afrontar, por tanto lo consideran como empleos que sirven como plataforma para otros empleos que finalmente les brindarán los satisfactores deseados.

Ahora bien, en cuanto a las Perspectivas Temporales de Futuro, se evidencia una relación directa entre deseos y posibilidades, por lo que hay una clara presencia del deseo de la superación y progreso; en este orden de ideas, si bien desean dar por finalizado de forma satisfactoria el proceso de educación media, también anhelan el ingreso y culminación de los estudios de orden superior a los cuales pretenden acceder. Esta situación la relacionan fuertemente con la necesidad de ser productivos obteniendo un empleo, ubicándose en una empresa; en unos casos, esto es visto como la inserción dentro del sistema, para producirle al capital, en otros es visto como medio para lograr la independencia y en otros como factor que les permita mejorar las condiciones de vida de sus familias. Esto último contrasta con algunos relatos en los que se expresa sobre no tener un plan de vida pensado o desear tomarse la vida paso a paso, refiriendo que no tienen afán por concebir planes para su futuro inmediato. Estas posturas entran en contradicción con los deseos manifiestos sobre el ingreso a la universidad y empezar una formación profesional, aplazando en el tiempo su independencia pues deben recibir la manutención provista por sus padres, aunque consideran importante tener oportunidad de generar cambios  en sus franjas horarias de acuerdo las condiciones laborales que se les presenten.

En los aspectos que más se evidencian, son los deseos de conseguir lo material,  en lo se podría denominar el ideal de progreso (casa, dinero, apartamento y auto) que les permita vivir solos y proveer espacios de privilegio a sus hermanos menores en especial y el hecho de que exponen de forma directa el no desear tener expectativas momentáneas sobre los aspectos emocionales.

En lo referido a las condiciones anheladas en sus vidas, se encuentran los anhelos de ser productivos laboralmente; estos anhelos se concretan en aspiraciones de acceder a empleos que tengan un alto grado de responsabilidad, para así poder medir sus alcances y competencias, haciendo que sus expectativas iníciales de empleo posean un perfil alto. De la misma forma, su deseo de un empleo de alto perfil, se relaciona con viajes al exterior ya que afirman que su desarrollo profesional se da con mayores beneficios en el exterior y que entienden que en este país las orientaciones profesionales poseen estigmas sobre el éxito o no. Esto se relaciona con aquellos relatos de jóvenes que refieren vivir por fuera de la ciudad de origen, ya que ellos asocian su deseo de marcharse con “pensar en grande”, también refieren como acontecimiento novedoso el deseo de contribuir al regreso de sus familias a sus lugares de origen, siempre y cuando ellos lo deseen y los jóvenes tengan la posibilidad de brindarles condiciones para su manutención, mucho mejores que las actuales.

El tema de la familia aparece de manera profunda en las Perspectivas Temporales Futuras, pero referida al núcleo de origen y no a una expectativa de conformar un núcleo familiar nuevo, aunque aparece la necesidad de una pareja como meta futura, pero solo si dicha pareja se identifica con un horizonte de ambición y aspiraciones mucho más amplio que el del sujeto; esto tiene que ver con la posibilidad de que la pareja futura se convierta en un medio de progreso. Por otra parte, en algunos relatos de las mujeres aparece la visión futura de formación de un núcleo familiar, pero no aparece claramente identificada la pareja, solamente hijos, argumentando como razón “no quedarse sola”; esta meta parece estar motivada en fines utilitarios, mas no en  sentimientos de amor o apego. Este hecho da cuenta de un cambio de posición frente a la maternidad y el hogar, lo cual también se apoya en otro tipo de cambios como la escogencia de estudios “poco dados a mujeres” como especialización en logística de carga pesada, entre otros. Así mismo, las mujeres muestran en sus relatos una mayor expectativa frente a su formación profesional, y es reiterada la mención de expectativas que dan cuenta del deseo de realizar un segundo ciclo formativo profesional, combinando estudios y de esta forma, poder desempeñarse en ámbitos novedosos del mercado laboral.

Como cierre de esta categoría cabe mencionar que ningún participante de este estudio, refiere en sus relatos elementos relativos a la procesualidad requerida para lograr sus metas; es decir, no aparecen alusiones a los momentos o pasos para llegar a las metas, ni las proyecciones de los estados de vida que afrontaran como un proceso histórico, por lo menos en los siguientes cinco (5) o diez (10) años de su vida, tratando de ubicar unas acciones intermedias que garanticen el logro de sus expectativas futuras. Por el contrario, aparece una lista de propósitos que se les denomina metas a futuro, pero sin claridad en su priorización, grado de importancia, condiciones previas para su realización, agenciamientos necesarios para llevar a cabo estos propósitos, etc..

Respecto a los Agenciamientos, en los relatos se presentan algunas reiteraciones en lo concerniente a los deseos, sin embargo, no hay evidencia de organización o planificación de recursos propios y aprovechamiento de oportunidades del contexto, en ninguno de los participantes. Uno de los procesos que se menciona como parte de los recurso previos, es la obtención de un buen resultado en las pruebas ICFES (SABER 11), de tal forma que sus propios méritos les garantice el acceso a la universidad; Los jóvenes que ya están en la universidad, manifiestan tener un mayor compromiso y buen desempeño académico pues ello les permitirá obtener apoyo por medio de las becas de honor que la Universidad brinda, sin embargo, no aparecen relatados los medios, las acciones, los mecanismos que requieren para lograr la meta en mención. También afirman que pretende organizar su horario de clases con la intención de obtener empleo en las jornadas disponibles de tiempo libre, como un medio para obtener recursos adicionales que servirán para gastos suntuarios, aunque su principal sustento económico lo derivan del apoyo familiar. 

Como elemento excepcional, surgió en algunos relatos la mención que una vez la persona esté ubicada laboralmente, desea lograr un desempeño exitoso para obtener mayores recursos económicos, generando un capital importante que le permita construir su propia empresa.  De igual forma, en lo referido a las posibles profesiones elegidas para su formación universitaria, afirman que han empezado investigaciones sobre las condiciones y alcances de los mismos, adelantando acciones que posibiliten su tránsito en dicho proceso y desarrollando un plan de ahorros para este fin. También se afirma que al contar con un bachiller técnico, esto  les ofertará unas ventajas en la consecución de empleo y así aportar en su manutención, aunque son conscientes que las ofertas laborales de un técnico no garantizan buena remuneración salarial.

En cuanto al contexto universitario, algunos jóvenes afirman que las redes de apoyo propias de la universidad, les otorgará las condiciones adecuadas para traslados y procesos de intercambio que le garanticen sus metas de viajes y contactos con otras culturas. De igual forma, nuevamente aparece con fuerza la necesidad imperiosa de trabajar, aún en condiciones laborales poco justas, por lo tanto, no hay espacio para visionar o programar los proyectos del tema de familia e hijos, mencionando que es un tema no explorado o no considerado. 

La anterior observación constituye la omisión más reiterada de la categoría de agenciamientos, ya que ningún participante se refiere a la conformación de la familia como un proyecto inmediato y concreto. El único relato donde se hace algún tipo de alusión a dicho proyecto, quedó enmarcado en la idea que sólo se pensaría tener pareja luego de que ser profesional y cumplir sus otras metas, asumiendo este proyecto como posible pero lejano, en un futuro postergado, además sin el acompañamiento de una  procesualidad que lo pueda materializar,  ya que como se mencionó anteriormente, no hay un orden de ideas o conciencia de cómo se logran estos objetivos, ni se plantea que las metan requieren unas acciones que en conjunto lleven a la consolidación de ellas. En suma, en los relatos no se evidencia un orden de ideas que dé cuenta de acciones de planeación, organización y programación que demuestre la capacidad de agenciamiento.

Respecto a los elementos que dan cuenta de los valores y sentimientos, en los repertorios narrativos sobresalen alusiones que demuestran la importancia que estos aspectos tienen en las vidas de los jóvenes; se encuentra una amplia referencia a situaciones referidas a sus deseos de superación y progreso y ven en su proceso de formación universitaria, un medio para lograr dicho objetivo, haciendo que la educación sea altamente valorada como parte importante de sus vidas, ya que esto resume el ideal de conocimiento e inteligencia. Lo anterior, es reforzado por los procesos de crianza al interior del núcleo familiar. 

Los relatos de los jóvenes también evidencian una alta valoración de la familia; es una constante en donde si bien en algún momento expresan la necesidad de su propio espacio, para ellos la situación más importante se relaciona con el estar bien con su familia y apoyarse y apoyarla, ya que la familia no solo es el motor de sus logros actuales, si no, sus deseos de futuro. 

En otra dimensión, los relatos mostraron de forma reiterada la importancia que tiene para los jóvenes el trabajo, visto como empleo o como emprenderismo, a través del cual generen recursos para sí mismos y para su núcleo familiar. En este sentido, consideran que el trabajo dignifica y brinda oportunidades de ayuda y desarrollo. Otro aspecto que se relaciona con la productividad y generación de recursos, es la oportunidad que ven ello para garantizar actividades de disfrute y de placer; este es un eje vinculante en todas sus visiones de futuro, pero lo complementan con un elemento ético cuando manifiestan que desean su propio placer y bienestar, siempre y cuando no se vean afectadas las personas a su alrededor; esta dimensión ética de sus perspectivas de futuro, son asociadas a estados de ánimo de los jóvenes que son llamadas por ellos como “paz interior” y que constituyen el espacio de experiencia que requieren para vivir una vida buena.

Como aspectos novedosos o excepcionales de esta categoría, se encuentran postulados que dan cuenta de la creencia y la fe en Dios; esta figura religiosa representa un generador de ayuda, protección y esperanza; en sentido, refieren una idea de Dios como ”ser integral”  que los acompaña y enseña a quererse así mismo y desde luego, a cuidar de los demás y de su entorno, bajo la premisa ética de brindar bienestar en todos los espacios donde se desenvuelvan los jóvenes.

Otro aspecto más referido al componente actitudinal, mencionan con frecuencia el tener una “mentalidad ganadora”, es decir, una actitud positiva ante la vida, ya que si se enfrentan las cosas con dicha actitud, los planes se lograrán de mejor manera, haciendo que la persona posea mayor adaptabilidad a los momentos y a las situaciones difíciles, mucho más cuando se es consciente de que los asuntos de orden material son relativos y fluctúan de acuerdo a las diversas situaciones, provocando que las condiciones materiales de comodidad y places sean momentáneas y efímeras, por lo que consideran que no se debe entregar demasiada energía y espacios afectivos personales a estas. Antes bien, se debe tener conciencia que lo efímero de la vida, pues las personas hoy están y en cualquier momento pueden morir. La necesidad de tomar conciencia de la muerte es un imperativo de adaptabilidad. 

Otra situación que apareció de manera excepcional y marginal en los relatos, fue la relacionada con el respeto, la honestidad y la inteligencia como factores potenciadores, que son importantes en la vida de los jóvenes, pero no cobran mucha representación, aunque sean valores presentes en la sociedad, no parecen ser los dominantes en sus relaciones sociales ni parecen tener un lugar relevante en su vida.

Finalmente, se reseñan algunos elementos que fueron considerados como aspectos emergentes porque no tienen relación directa con ninguna categoría explorada en los relatos. Uno de estos aspectos que aparece de forma reiterada, es la premisa de que la amistad en esta etapa de la vida es un acontecimiento decisivo, que perdura indefinidamente en sus vidas. Sin embargo, se acepta que la amistad tiende a ser modificada por las experiencias y el devenir de la vida, pero aun así se valora su presencia y continuidad. En relación con lo anterior, se plantea que la intervención de los pares en la toma de decisiones, es vital para la socialización y vinculación de algunos escenarios como los proyectos asociados al progreso y a la educación.

Por otra parte, se señalan situaciones donde se vincula la fidelidad como un principio moral valioso; esto tiene que ver con procesos de aprendizaje vicario, a través de lo cual se apropia de las experiencias negativas vividas por la madre, en la relación con la infidelidad del propio padre. Esto actúa como formación reactiva, dando paso a aspectos valorativos sobre las relaciones afectivas, en las cuales se deben privilegiar la confianza, la fidelidad y la autonomía para la configuración de su propio espacio como algo imperante en sus deseos y como mecanismo de constitución del Yo adulto, realizador de todas las perspectivas temporales de futuro.

3. Discusión y Conclusiones Relevantes

1. Al interpretar los repertorios textuales, se encuentra que el papel de las experiencias, tal como lo dice Koselleck, es el de configurar ese “espacio de experiencia” como soporte para la creación de los  horizontes de expectativa, sea porque la experiencia ha sido vivida y los sentidos subjetivos que el sujeto le atribuye, ordenan las expectativas de futuro que va a generar o porque abren escenarios no vividos que se convierten en futuros posibles que el sujeto desea asumir o evitar. Esto también tiene relación con la llamada PTF, en tanto ella es una “representación mental del futuro en el presente y comprende las metas u objetos motivacionales”. También hay que denotar que este proceso de perdida también posee un matiz interesante en quién lo vive ya que su subjetividad se construye relacionando una fuerte valoración por la madre rescatando sus diversas acciones y connotaciones. Según Zemelman (XX), este tipo de simbolizaciones pueden convertirse en una fuerte fuente de poder, ya que al exponer dichas simbolizaciones, estas se transforma en conocimiento y realidad, otorgando una perspectiva diferente frente a su historicidad como sujeto y a su propia realidad.

2. Al interpretar los relatos de estos jóvenes, se evidencia como las relaciones parentales y sus resistencias, cercanías y valoraciones de estas, configuran los aspectos de vida y sus metas a nivel subjetivo, configurando así sus personalidades y apuestas por su “deber ser”;  es aquí donde Koselleck ilumina la comprensión brindando la noción de  la predicción, ya que si bien las relaciones parentales se basan en la experiencia, también se adhieren  a ella  las emociones como anhelos y deseos, determinando así sus condiciones. Este orden de cosas, si bien muestra una fuerza evidente de la praxis, también y con más fuerza, se evidencia un horizonte de expectativa como futuro posible.

3. Uno de las afirmaciones que podemos hacer es que  la expectativa se basa en la posibilidad de creación de unos espacios posibles de experiencia, queriendo esto decir que la categoría “expectativa”, se basa en la posibilidad de creación de unos espacios de experiencia. Esto se hace evidente en los relatos, en trazos que hacen referencia a asuntos de la praxis cotidiana como la consecución de empleo como una estrategia para gestionar su progreso. Sin embargo, tal como lo señaló Koselleck, la relación de las categorías es de carácter bidireccional, lo cual en las narrativas de los jóvenes, está referido específicamente al cómo pertenecer a grupos y cómo ubicarse en un horizonte de expectativa más fortalecido para un mejor desempeño de sus metas-objetivo. 

4. Las experiencias traumáticas y violentas de orden sexual, configuran unos escenarios a futuro en los cuales se puede evidenciar lo que Koselleck denominó la Aceleración y predicción frente alas determinadas situaciones. Esto significa que  los jóvenes toman posturas  para dar continuidad a sus vidas; es decir, las personas son configuradas a partir de sus experiencias y de ellas se generan las expectativas, que son puestas en marcha articuladas a lo que él denomina agencia humana.

5. Los jóvenes afirman que si bien la guía de pares es productiva y benéfica, no siempre sus pares les ofertan espacios en donde estos deseen participar, debido a que sus expectativas son distintas o visionan  dichos espacios de experiencia como no positivos, esta postura encuentra relación con la noción de perspectiva temporal futura “ P.T.F”, en cuanto a que todos tienen un ideal de “LLEGAR A SER” y  de lo que “no quieren llegar  a ser” y esto guarda relación con procesos más propios de la cognición y de la motivación y con la autodefinición de los objetos motivacionales de los jóvenes.

6. Observamos que los jóvenes desde sus espacios de experiencia, constituyen sus visones de futuro y proyectan metas inmediatas que en todos los casos aparecen como fundamentales en su experiencia de vida; metas como el acceso a la educación superior,  que de acuerdo con los postulados de Zemelman, puede ser definida como “la visión de sus utopías”. Sin embargo, es necesario señalar que estas utopías están relacionadas con los distintos tiempos existenciales de los sujetos y sus necesidades. Si bien casi todos los jóvenes refieren transformar sus utopías para poder retribuir el apoyo al grupo familiar en una realidad posible, por medio de lo que representa simbólicamente “ser profesional”, muy pocos evidencian la relación experiencia/conciencia, es decir, visionan estas utopías al tiempo que forjan planes alternativos para conseguir iguales metas.   

7. Todos los jóvenes proyectan sus P.T.F en las experiencias propias o ajenas del pasado, para dar fuerza a la construcción de sus proyectos; esto se relaciona con lo que autores como Bandura,  denominan como Capacidad de Agencia Humana. Esta capacidad de agenciamiento se convierte en el vehículo que va de la experiencia a la expectativa, ubicando su andamiaje  al servicio de las construcciones de mundos posibles que significan y re-significan la realidad simbólica de los individuos, a partir de sus peculiaridades y de las relaciones con la “premeditación y el auto-reflejo”.

8. Desde Koselleck, se encuentra un espacio que puede llamarse “de la excepcionalidad en los relatos” de los jóvenes, ya que se percibe una ausencia de lo que dicho autor denomina “progreso”; lo anterior, encuentra su explicación en el hecho de que en los relatos los jóvenes no proyectan los logros vitales dentro de un continuo o procesualidad vivencial, ni establecen la relación acontecimiento/consecuencia, tampoco se muestra un uso temporal explicito para el logro de las metas. Esto se apoya en el hecho de que se evidencian unas PTF y unas utopías, pero no se explicitan los planes o acciones organizadas en estas.

9. En lo referido a la relación siempre en movimiento de individuo y ambiente que plantea Nuttin, se encuentra que para los jóvenes no parece tener mayor relevancia en sus vidas, el hecho de conformar nuevos núcleos familiares; si bien no desprecian esta meta como proyección a futuro, en ningún relato apareció como evento fortalecido, lo que refleja en los jóvenes poco interés  respecto a las ofertas de objetivos de vida tradicional, afianzados en patrones sociales establecidos, específicamente referidos al ámbito familiar.

10. Respecto a la forma como los jóvenes constituyen su metas, se evidencia que los puntos de anclaje de los jóvenes con el futuro deseado (“buen resultado en saber 11º, acceso a la educación superior, ser profesional”), tiene que ver con la educación como el más importante agenciamiento para su autodesarrollo y en ello, depositan lo que Nuttin ha denominado la multi-determinación, equipotencialidad y equifinalidad. Sin embargo, las peculiaridades se dan en las  connotaciones subjetivas que cada joven le atribuye a sus planes específicos de acción y a la forma como configuran sus contextos de vida utópica, advirtiendo que esta diferenciación subjetiva se halla en relación directa con sus ambientes inmediatos, pues dichos ambientes son los que afectan los distintos rumbos que toma la acción. 

11. Para los jóvenes, otro punto fuerte objeto de su valoración en el espacio de experiencia, es el núcleo familiar; aunque si bien no proyectan deseos de construcción de nuevos núcleos familiares, la valoración de los jóvenes expresan en sus relatos es muy amplia y sentida, al punto que sus deseos y valoraciones se relacionan bien sea de forma publicitaría de sus ideales o con intención de ayuda o retribución a la familia, por los bienes recibidos. En este punto, se identifica con claridad la relación que plantea Zemelman cuando manifiesta que la   subjetividad está a la base de la conformación de procesos como la necesidad, la experiencia y la visión de futuro. Finalmente, todos estos procesos construyen la voluntad de los sujetos y así mismo, en un proceso bidireccional, es dicha voluntad la que reconfigura las subjetividades de los jóvenes.

En suma, estas reflexiones invitan a pensar la realidad como una construcción de voluntades, en la cual juegan un papel decisivo las construcciones subjetivas.

Referencias

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Carcelen Velarde, María Claudia y Martínez U, Patricia. Perspectiva temporal futura  En adolescentes institucionalizados. Pontificia Universidad Católica del Perú. Revista de Psicología Vol. XXVI,  2008.

 

Cullen, Carlos A. Ética y subjetividad. Transformaciones de un campo problemático. Fundamentos en humanidades. Universidad nacional de san Luis Numenro I. 2000.

 

González, Rey Fernando. Subjetividad social, sujeto y representaciones sociales Social. Revistas diversitas- Perspectivas en psicología. Brasil 2008.

 

Güell, Pedro E. Subjetividad social y Desarrollo Humano: desafíos para el nuevo siglo Jornadas de Desarrollo y Reconstrucción Global, SID/PNUD, Barcelona, Noviembre, 1998.

 

Koselleck, Reinhart. “«Espacio de experiencia» y «Horizonte de expectativa», dos categorías históricas”,  de Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, Paidós, Bs. As., 1993

 

Koselleck, Reinhart. Los estratos del tiempo: estudios sobre la historia. Paidós Ibérica, 2001.

 

Martínez U, Patricia. Perspectiva Temporal Futura y satisfacción con la vida a lo largo del ciclo vital. Bellaterra-PERU, Febrero 2004. Revista de Psicología Vol. XXVI (2), 2008 (ISSN 0254-9247).

 

Nuttin, J. Teoría de la motivación humana. Barcelona: Paidós   (1982).

 

 

Omar, A. (2005). Bienestar subjetivo y perspectivas de futuro como predictores de resiliencia en adolescentes. En A. Terrones (org). Adolescencia y salud. México: EUJED

 

ZEMELMAN, Hugo. De la historia a la política. La experiencia de américa latina. Siglo XXI. 2001.

 

ZEMELMAN M, Hugo. LEÓN V, Emma. Subjetividad: umbrales del pensamiento social. España: Anthropos, 1997.


Notas

1. PTF: Abreviatura de la categoría de Perspectivas Temporales de Futuro, propuesta por Carcelen Velarde, M y Martínez U, P (2008).

2. Koselleck, Reinhart. “«Espacio de experiencia» y «Horizonte de expectativa», dos categorías históricas”,  capítulo 14 pag.336 de Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, Paidós, Bs. As., 1993.

 


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